Sunday, December 27, 2015

Tuesday, December 22, 2015

XLII

Vida de sueños
Fantasía e ilusión
Deseo, pasión.

Sunday, December 20, 2015

Misterio en las profundidades

Casco, un traje para bucear... y a descubrir todo el universo que se esconde de nosotros en las profundidades del mar. ¿Qué estará buscando esta exploradora?

Un beso mi amor.


Cuando los científicos dieron por concluida la carrera espacial, cuando ya no quedaba nada en el universo excepto vacío, los científicos empezaron a buscar nuevas metas, nuevas teorías...entonces en vez de mirar al cielo, miraron a las profundidades.

El oceano, un abismo del que se sabía muy poco, se convirtió en el centro de atención de toda la comunidad científica.

Los científicos empezaron a desarrollar trajes y tecnologías que adaptaran al cuerpo humano para permanecer durante horas o incluso días bajo el agua. 

Así fue como poco a poco se empezaron a crear comunidades científicas submarinas, conocidas como sirenias. En ellas los científicos de campo analizaban las maravillas del mundo submarino, la más interesante de ellas era la bioluminiscencia y la adaptación a temperaturas extremas.

Poco a poco las investigaciones dieron interesanres resultados sobre como se adaptan las diferentes especies a condiciones extremas, las comunidades sirenias a su vez se volvieron más reservadas y dejaron de compartir sus descubrimientos con el mundo exterior. 

Por alguna razón, los sirenios, como ya se les conocía, vivían muchísimo más y eran más inteligentes que los humanos terrestres. Poco a poco la comunidad fue creciendo y empezaron a nacer niños sirenios que jamás habían pisado tierra. 

Con el paso de los años los sirenios que nacían necesitaban cada vez menos de los soportes tecnologicos para adaptarse al medio. 

Increíbles avances y descubrimientos se hicieron en la comunidad sirenia, pero para entonces ya habían cortado cualquier relación con la comunidad terrestre. 

La raza humana habitaba ahora el basto oceano, pero seguía siendo un misterio para aquellos que no vivían en él. 

Por el momento las dos especies convívian en paz, cada uno en su medio. Pero en la tierra los recursos eran cada vez más escasos, la gente se amontonaba para comprar los trajes sirenios y aspiraban a encontrar un nuevo hogar entre la comunidad sirenia.

Jessyria, historiadora de la sirenia del mar del Coral, descansaba después de un agotador día en el sofá, en la biblioteca de su tomboctú (tomboctú era el nombre que recibían las casas submarinas construídas por los sirenios). Tras exhalar de manera sosegada, miró al techo con la mirada vacía, se podían ver pequeñas lucecitas, que no era más que los rayos del sol filtrados por el mar y las olas. Era muy relajante mirarlas.

No podía dejar de pensar en aquella reunión tan tensa que había tenido por la tarde con los miembros del consejo de seguridad sirenio y los miembros de la sociedad para la preservación de la memoria humana. Aunque los hechos de los últimos años hacían presagiar lo peor: gente desesperada en la superficie, hambrunas, envidias, un falso deseo de "recuperar lo perdido"... los terrestres se estaban preparando para una invasión. Tantos y tantos siglos de convivencia con los terrestres... ¿por qué debían romperse por una vía así? El cuerpo de los sirenios había evolucionado para adaptarse al nuevo medio, pero algo que quedó muy patente en su ADN fue el origen científico de la raza, por lo que los comportamientos violentos eran completamente inexistentes en las comunidades sirenias. Aún así, no se podía permitir una profanación así, deberían prepararse por si algún día llegase a presentarse el momento.

Jessyria por un instante se acordó de su colega historiadora Frigía. Una joven promesa de descendencia terrestre, muy talentosa y estudiosa de las comunidades sirenias. Su mayor pasión era divulgar y hacer entender al resto de terrestres qué son y como funcionan las comunidades sirenias. Ella era un magnifico puente de comunicación con los terrestres, pues Frigía hacía las veces de embajadora, intermediaria y mensajera entre los dos mundos. Hacía tiempo que no la veía, seguramente estaría ensimismada con sus libros, o dando charlas por doquier allá donde iba.

Sonó la puerta. Era Mikón, su ayudante, con una de las noticias más desafortunadas: Frigía había sido encarcelada por los suyos, acusada de traición a los terrestres. A pesar de que Frigía no era una figura oficial, el mensaje era claro: los terrestres les habían declarado la guerra. Jessyria reunió al consejo de seguridad y les expuso la noticia y las implicaciones que eso tendría de cara al futuro.

Tras una larga deliberación, la decisión fue clara: liberar a Frigía era prioridad máxima. Los sirenios no son una raza violenta, pero no permanecen de brazos cruzados ante tales afrentas a su pacífica convivencia. Los terrestres habían avanzado mucho tecnológicamente en los últimos siglos, pero así fueron en las comunidades sirenias, que además contaban con una arma muy efectiva: una perfecta sintonía y comunicación entre los miembros de las comunidades sirenias. Ésta será el arma que marcará la diferencia en la batalla que estaba a punto de tener lugar.

Jessyria miró hacia al frente y pensó: "¡Amiga Frigía, venimos a por ti!"

La guerra se declaró abiertamente cuando asesinaron a Frigía y divulgaron el video. 

La muerte de Frigía unió a toda la comunidad sirenia y, aunque los dos bandos sufrieron daños,repelió la invasión de los terrestres. 

Con el paso de los años, la raza terrestre se extingió, pues no había recursos suficientes para mantener a la población. 

Con el paso de los siglos, los sirenios pasaron a llamarse humanos, no quedaban sirenios descendientes de terrestres, ningun sirenio recordaba la superficie.

En la superfície terrestre, la naturaleza empezó a apoderarse de ciudades. Crecieron nuevas plantas, nuevas formas de vida afloraron, nuevos recursos.

Los humanos empezaron a crear dispositivos que les permitiesen respirar en la superficie y explorarla para explotar sus recursos.

Mientras tanto, una joven científica humana encontró el diario de su tatarabuela Jessyria: el origen de las sirenias. 

Horrorizada por lo que leyó, lo llevó a los científicos para implorar que detuvieran las investigaciones y la colonización de la superficie...pero nadie la escuchó.








Sunday, December 13, 2015

Haiku XLI

Música de jazz
danza en el fuego
furia de amor

PD: 40 es XL en números romanos xDD

Tuesday, December 8, 2015

Hoguera de recuerdos

Hola mi vida, siempre he oído decir a las personas que no se puede ser amigo de alguien a quien quisiste porque donde hubo fuego cenizas quedan...esta imagen me recuerda a esa frase, a ti que te parece? Cuéntame algo
Besos Annie

Una noche tranquila. Sólo el rumor del silencio, el movimiento de las hojas de los árboles  y el chispeo de las brasas de la fogata que habían encendido acompañaban a Susanne y Albin en la escapada de acampada que habían decidido tomarse. Habían sido unas semanas duras allí en la gran ciudad. Pero eso sólo hacía que resaltar el gran placer y sosiego que otorgaba estar allí.

Hacía algo de fresco. Susanne se acurrucó en el pecho de Albin, ambos sentados delante de las brasas. Era curioso... es un simple fuego... y sin embargo, estaban con la mirada vacía observando las brasas, como si pudieran ver a través del fuego y del humo. Susanne acercó el dedo al humo, dibujando formas al azar como entretenimiento.

"Hacía tiempo que no teníamos un momento así para los dos, Susanne" dijo Albin. "Sabes... verte aquí acurrucada a mi lado... sonriente mientras dibujas formas en el humo y disfrutando de ello como una niña a la que le regalan su primera muñeca... No sólo me hacen pensar en lo feliz y tremendamente libre que me siento a tu lado. Creo que a través del humo puedo ver dibujado nuestro futuro."

Susanne giró la cabeza hacia Albin, sonrío y besó a Albin tiernamente en los labios. "Soy así porque a tu lado puedo ser así. No sólo ser yo misma, sinó poder ser como yo quiera ser en todo momento sin que me juzgues." Se tomó una pequeña pausa para mirar de nuevo las brasas. "Qué relajante es ver una fogata encendida... transmite un calor muy agradable... casi diría que penetra en el corazón. Un corazón construído a base de recuerdos... Mira las brasas, porque creo que puedo ver todos esos recuerdos."

Susanne empezó a hablar suavemente "Recuerdo cuando era pequeña... y veraneaba en el pueblo. Ni una sola farola había en el pueblo. Por la noche un lago de estrellas cubría el cielo, y se reflejaban en las cristalinas aguas del lago. Bañarse allí en momentos así era como estar navegando entre constelaciones y sentirse toda una exploradora. O aquella noche cuando era adolescente... llorando en el desván porque había perdido el anillo de mi querida amiga Lorelei, cuando ella después apareció para consolarme y ayudarme a encontrarlo... O el día que la casualidad quiso encontrarte. Puedo verte en el humo, dándome la mano con una delicadeza y suavidad que me hicieron temblar de emoción." Susanne suspiró "Ahhh, ojalá tuviéramos una máquina del tiempo, para poder revivir todo aquello."

Albin abrazó a Susanne más suavemente, envolviéndola como mejor pudo con sus brazos "Si pudiéramos volver a revivir ciertos momentos tantas veces como quisiéramos... ¿No crees que acabarían perdiendo valor? Cada momento es único a su manera. Recuerdo aquél día en que te vi danzando en el desfile de Carnaval. Era como si una diosa quisiera regalar una exhibición a sus acólitos para que la adorasen."

Susanne espetó una leve carcajada "Exageradoooo!"

"Bueno vale, quizás exagero un poco." Albin también se rió. "Pero si hay algo que realmente aprecio en una persona son las ganas de vivir y de disfrutar de la vida, sin tapujos. Y poder ver todo aquello en ti... me enamoró locamente, Susanne." Albin se detuvo un momento y cerró los ojos "Susanne... Susanne... cada vez que lo pronuncio me produce un escalofrío. Qué nombre tan bonito para recordar toda la vida. Cuáaaantas cosas tenemos aún por delante, mi amor..."

Y dicho esto, ambos se fundieron en un abrazo, quedando expuestos a los encantos de Morfeo, haciendo que la noche viaje a través de ellos.

XL

Mente ocupada
Refugio de silencio
La biblioteca

Wednesday, December 2, 2015

XXXIX

Nana de fuego
Cristal de seducción
Amor puritano

XXXVIII

Cazando sueños
Algún día diremos
Lo conseguimos

Imaginación desbordada

Mi cosita linda, devoradora de libros, se te ocurre algo con esta imagen? A que es bonita? ^^

Un abrazo muy fuerte,

Rydra

Eliza nunca había oído hablar de los libros. Había nacido como todos sus compañeros en la edad postliterata. 

En la edad postliterata no había relatos, no había novelas, no había literatura. La lectura y la escritura se limitaban a efectos prácticos, no era artístico.

Eliza fue criada por sus padres en casa, como cualquier niño de su edad Eliza tenía todos los videojuegos que quería. Tres enormes pantallas recubrían casi la totalidad de las paredes de su habitación y un equipo de sonido envolvente la aislaba del mundo exterior. 

Eliza era una niña feliz con una família feliz. Cuando murió su abuelo Eliza lloró. Quería mucho a su abuelo él siempre había sido especial para ella, con todas esas historias sobre poemas, libros y palabras bonitas. 

Siempre que el abuelo hablaba sobre libros, los padres de Eliza miraban nerviosos a otro lado.

La literatura estaba prohibida desde hacía años por considerarse innecesaria, aunque los rebeldes, aquellos que aun a riesgo de ser encarcelados seguían leyendo, decían que era porque la literatura era incendiaria y es más facil gobernar ovejas que pensadores.

El día que murió su abuelo Eliza recibió un sobre. Dentro una pequeña llave dorada con unas alas gravadas. En el sobre también había una nota firmada por au abuelo: los libros son alas de papel, vuela Eliza. 

Eliza examinó la pequeña llave, en casa había una puerta que jamás se había abierto. No desde que sus padres se mudaron. La casa había sido siempre propiedad de la família.

Esa noche Eliza esperó a que sus padres durmiesen y bajó a la puerta. No tenía nada de especial, era una puerta más. Simplemente jamás se había abierto desde que ella tenía memoria. 

Con una mano temblorosa alcanzó el picaporte, cerrada. Por alguna razón debía comprobarlo, jamás se había acercado a aquella puerta antes, sus padres siempre la mantuvieron lejos y nunca dejaron que alcanzase el picaporte. 

Suspiró, buscó la pequeña llave dorada en el bolsillo de su pijama. Metió la llave en la cerradura. Encajaba. La giró. La cerradura hizo clac y la puerta se abrió.

Eliza enfocó la pequeña linterna que llevaba al interior de la habitación, jamás había visto algo así...estanterias repletas de libros hasta el techo...por un momento pensó en echarse a correr y llamar a la polícia pero por el otro...vuela Eliza...

Alcanzó una de las estanterías y vió un pequeño libro rojo: Platero y Yo. 

Empezó a leer,

Platero es pequeño, menudo, suave, tan blando por fuera que se diría que es todo de algodón que no tiene huesos...

Al cabo de dos horas Eliza seguía leyendo en el mismo sitio y cuando por fin acabó se descubrió a si misma llorando por la muerte de Platero.

Seré estúpida...llorar por algo que ni siquiera existe, se dijo. Pero Platero había sido real mientras lo había leído...cómo era posible.

Durante toda la noche Eliza leyó y leyó, fue capitana junto Ahab y persiguió a la ballena blanca; fue perseguida por el lobo feroz en la historia de Perrault; viajó al centro de la tierra con Verne; descubrió mundos más allá del Sol. Vivió mil y una noches con Sherezade. 

Eliza contempló todos los mundos que se abrían a su alrededor, todas las vidas que podía vivir, todo lo que podía aprender. 

Sobresaltada miró el reloj. Faltaba media hora para que sonase su despertador y empezar un día más. 

Eliza salió de la biblioteca a toda prisa, cerró con llave y se la colgó en una cadena al cuello. Volvió a su habitación justo a tiempo para meterse en la cama y parar el despertador.

Empezaba un día como cualquier otro, pero ella ya no era como los demás.

Ahora tenía alas.








Saturday, November 28, 2015

Tuesday, November 24, 2015

El lago del dragón

Aquí te dejo una imagen, me gusta porque se contrasta la era de los samurais con la civilacion moderna al fondo...a ver que se te ocurre...
Te quiero
Besos, Annie

Motoyama era un antiguo guerrero caído de la era Edo, cuyo espíritu decidió retirarse en el templo Hishi. Durante la guerra, prometió a su hermano, moribundo, antiguo sacerdote del templo, que protegería de su hogar y prestaría servicio al Dios del templo, el Dios dragón Ryu. Poco después de aquella promesa, él también moriría en la batalla, pero no estaba dispuesto a deshonrar esa promesa aún más allá de la vida.

En el jardín del templo había un precioso cerezo de vivas hojas. Cuando llegaba el buen tiempo, florecía con muchísima intensidad, creando una vista única. El espíritu de Motoyama se encaramaba a las ramas del cerezo todos los días para contemplar tanto el atardecer, como el paso del eterno tiempo con la mirada fija en la aldea del valle.

Esporádicamente, el Dios Ryu aparecía en el templo ante Motoyama para tomarse un baño en el lago de aguas termales que acompañaba al templo, mientras él se encontraba sentado en las ramas del árbol. A pesar de que era un espíritu humano, la curiosidad del Dios dragón había quedado cautivado con las profundas reflexiones que el nuevo sacerdote, allí sentado todas las tardes con la mirada vacía.

"Mi buen amigo Motoyama. Pocos son los espíritus de este mundo que se han ganado el respeto de los dioses. Escuchar tus meditaciones, sentir tu proceso de descubrimiento interior, tus reflexiones sobre el pasado, el presente y el futuro... me hacen plantear a mí mismo cuestiones sobre el mundo de los dioses. Pero no he dejado nunca de preguntarme... ¿Por qué? ¿Cómo es que no faltas ni un solo día a tu encuentro con este cerezo?"

Motoyama cerró los ojos por un instante, inhaló una profunda bocanada de aire y contestó: "Mi honorable amigo Ryu... ya llevo algunos siglos guardando este templo. En todo este tiempo, mirando hacia la aldea, he podido observar como han ido evolucionando los humanos. He visto épocas de esplandor, épocas de oscuridad; he visto vida, he visto muerte... los humanos son extraordinarios, no dejan de sorprenderme y me hacen cuestionar hasta donde pueden llegar. Sin embargo, a pesar que van creando una sociedad cada vez más igualitaria y avanzada, progresivamente se van desnaturalizando. Olvidan sus raíces, olvidan que deben aprender a conocerse a sí mismos, olvidan aprender de sus congéneres, arrasan bosques indiscriminadamente en pro de la evolución, sin darse cuenta que aquello que ahora mismo están destruyendo es precisamente aquello que les ha llevado hasta aquí."

El dragón observaba al espíritu con atención mientras se giraba un poco para remojar sus alas "Entiendo tu preocupación. Aún así, como bien has aprendido en este lado de la vida, existe un equilibrio latente en el universo, una estabilidad imperturbable. Tarde o temprano la vida debe volver a sus orígenes".

"Lo sé. Aún así, lo que más temo es que todo lo que hemos logrado en milenios, todo el conocimiento... se pierda en el vacío por mera inconsciencia. Los humanos son increíbles, pero en muchísimos aspectos... tienen que evolucionar como raza. A una raza en la que no solo se compartan objetos materiales, sinó en una raza que sepa compartir la alegría, el dolor, la felicidad, una raza que tenga la capacidad de poder entrar en comunión con la naturaleza, ser uno con ella, y vivir en perfecta armonía y equilibrio, por el bien común."

El sol se iba poniendo mientras ambos seguían perfilando el mundo. Cuando se puso el sol, Motoyama se subió a lomos de Ryu para volver al mundo de los dioses. "Mañana regresaré al templo, creo que tengo algo de zumo de rosas silvestres, que sé que te encanta. Acércate a darte otro baño mañana, Ryu, y seguimos hablando."

Dicho esto, Ryu desplegó sus alas y se propulsaron hacia el horizonte. Mero espectador, pero y qué espectador pensó el dragón. Quizás debería fijarme en los pequeños detalles del tiempo.

XXXVI

Luces de invierno
Frío estremecedor
Fiestas por venir

Saturday, November 21, 2015

Pasajera al tren

Hola mi amor,

la he visto y me ha parecido una imagen muy colorida, chula, infantil y seguro que se puede sacar algo de profundidad. Me recuerda a una escena de alguna peli de Miyazaki. ¿Qué se te ocurre?

Un abrazo

Jamás se habría imaginado que llegaría a Onirium. Una ciudad en la que hasta lo imposible es real. Jamás se habría imaginado como un simple juego le cambiaría la vida...

Todo empezó un día cualquiera, Ariel estaba sumida en la rutina de siempre: casa, oficina, casa. Las mismas caras, los mismos gestos, la misma hora, el mismo sitio. Todos los días igual. 

Ariel nunca hubiera imaginado llegar a ser una oficinista más, ella...soñadora, imaginativa..viva! Encerrada en una oficina gris solo porque necesitaba el dinero...triste realidad...con el paso de los años se amoldó a la rutina o la rutina la amoldó a ella...la questión es que poco a poco ella perdió parte de lo que había sido. 

Hasta que un día algo distinto pasó. Sumida en la rutina, Ariel cogió el tren en el mismo andén de cada día...pero no era el mismo de siempre...debido a una avería el tren llegó a un destino diferente, una ciudad en la que jamás había estado. 

Divertida, Ariel se rió. Qué tonta! Ni siquiera se fijaba ya en lo que hacía...eso la hizo pensar dos cosas: una empezar a fijar hasta el mínimo detalle de lo que la envolvía y dos...dejarse llevar.

Y así fue. 

Aquel mismo día dejó su trabajo en la oficina y empezó a escribir un libro: "Casualidades vitales" lo tituló. Y ya no volvió a su casa, con lo que llevaba se quedó en aquella ciudad...pero no demasiado! Cuando la hubo visto del todo se dirigió al embarcadero y escogió un barco al azar que la llevó a otro sitio.

Pronto se corrió la voz que una joven vagaba de ciudad en ciudad, escribiendo notas en un cuaderno, sin más que ropa, viviendo de lo que le ofrecían las gentes de los sitios que visitaba. 

Muchos le decían que debía sentar la cabeza...lo que no sabían es que había estado sentada demasiado tiempo...

De lugar en lugar fue oyendo de la ciudad Onirium un lugar mágico, idílico, utópico...donde todo es posible.

Ariel de lugar en lugar sin ninguna intención de llegar allí. Un día se encontró contemplando un cartel que rezaba;

"Bienvenido a Onirium" cuna de sueños.

La ciudad era maravillosa, todos los habitantes se ayudaban entre ellos. Nadie necesitaba dinero, era ideal. Pero lo mejor que encontró Ariel no fue la ciudad, no fue la utopía que allí era real...lo mejor que encontró fue a Rydra. Un joven pillo de ojos verdes y sonrisa encantadora que la sedujo y le hizo perder la razón 

Años buscando y Ariel por fin encontró su sitio junto a él.

Ariel jamás publicó su libro...lo guardó en un cajón juntos con todas las cosas que recogió de sus viajes, los que hizo sola y a los que le acompaño Rydra.

Doce años más tarde unas manos volvieron a abrir el mismo cajón. Unos ojos verdes de largas pestañas, enmarcados por una melena cobriza, releyeron las páginas de aquel libro que jamás se oublicó. Algo se removió en las entrañas de la pequeña lectora...

Aquel día, Alma, la pequeña hija de Ariel cogió su mochila. Subió a una de las vigas de observación de Onirium y contempló la ciudad una última vez.



Wednesday, November 18, 2015

Tuesday, November 17, 2015

Sunday, November 15, 2015

El globo rojo

Él es para mí y pase lo que pase lo amaré con todas mis fuerzas...
Love you, Annie

"No importa quan lejos esté, siempre habrá un hilo, un camino que te lleve allá donde esté". Esas palabras, selladas por un beso, fueron las últimas que escuchó de su amada Alais antes de partir hacia las estrellas en misión especial. También le regaló una carta que no debía abrir hasta que no volvieran a verse, atado a un globo de Neolio, para que nunca se deshinche, como representación de un amor que no importará lo que pase, que siempre perdurará. Con un sonrisa tomó el globo, y se marchó.

Tenía el globo siempre flotando en su camarote, como si de una lámpara se tratara. ¡Qué difícil era resistir la tentación de abrir el sobre! Le gustaba verlo ahí en el aire, recordando lo preciosa y encantadora que era Alais y el sentimiento de libertad que le daba estar junto a ella... podía sentirse como flotando en una nube de felicidad... El tacto de su mano... la mirada de sus ojos... ¡Oh sus ojos!

Sonó el timbre del camarote. "¡Adelante!". Era Symbel Winters, embajadora del planeta Norán que se encontraba en la nave en misión diplomática. Había congeniado muy bien con Symbel, habían compartido muchas comidas juntos y charlas místicas de todo tipo. Los Norán eran una raza alienígena muy curiosa. Eran telépatas emocionales. Si bien no podían leer mentes, eran capaces de percibir con asombrosa exactitud como se sentía un ser vivo como si de su propia emoción se tratara.

"Nunca me había acercado a ver tu camarote. Un pelín desordenado ¿no?" Dijo Symbel trazando una mueca. "Me llevaba preguntando... qué era lo que te mantenía tan tenso y a la vez tan contento las 24 horas de los días terrestres.". Miró al techo, observando el globo. "Parece que mirar esa extraña lámpara flotante te hace emanar un aura de energía especial. ¿Es algún tipo de abalorio u objeto mágico?".

"Es un batiburrillo de emociones, Symbel. Aunque esa aura que seguramente percibes se llama amor y esperanza. Es un sentimiento que se desarrolla espontáneamente hacia un cierto ser cuando éste emana una sensación, una aura que se sincroniza contigo a la perfección. La simbiosis definitiva entre dos seres. Supongo que en tu mundo tenéis algo similar. Y esa sensación hace entrar al cuerpo y la mente en un estado de placer y bienestar del cual no te quieres desprender, y donde la simbología adquiere nuevos significados. Y este globo, Symbel, es uno de esos símbolos. Sí, ya sé que no parece mucho, pero cada humano da un significado único a los símbolos del amor. Y esperanza porque, a pesar de que no tenemos el don de predecir el futuro, sé que algo bueno ocurrirá."

"Comprendo" dijo Symbel con satisfacción. "En nuestro mundo tenemos algo parecido, aunque nuestras responsabilidades sociales nos hacen a veces olvidar este tipo de significados, ya que por suerte o desgracia un Norán no puede percibir las emociones de otro Norán. Aún así, también nos gusta disfrutar de esta simbología a nuestra manera". Symbel le tomó la mano, depositó en ella algo y se apartó ligeramente.

Su mano empezó a brillar, y acto seguido empezó a emitir un haz de luz que se iba abriendo como un abanico. ¡Alais! En ese haz de luz que salía de su mano se veía el rostro de su amada Alais, como si de una aparición se tratase: "¿Qué es esto, Symbel?"

"Es polvo de espejo. Es un mineral que solo puede encontrarse en nuestro planeta natal, y refleja las emociones que una persona siente. Por desgracia yo no puedo ver lo que tú ves, pero tú sí. Tómalo como un cortés regalo".

Se mostró muy agradecido hacia Symbel, le invitó a cenar y le explicó toda la historia con Alais y su futuro. De esa cena sacó una conclusión: ya sabía cuál sería el próximo regalo que le mandaría a Alais.

Saturday, November 14, 2015

Friday, November 13, 2015

XXXII

Mil historias más
Tristes, alegres, de amor...
La mejor tu y yo

Tuesday, November 10, 2015

Una de hadas

Hola mi amor, hoy te dejo esta imagen de una hada y su simpático compañero. Me recuerda a Mononoke :D. ¿Qué se te ocurre hacer con ella ^^?

¡Un abrazo mi amor, te quiero!

En las profundidades de los bosques, donde nadie jamás llega. Las gentes del bosque viven y luchan.

En la mitología popular se suele hacer referencia a las gentes del bosque como "hadas" seres pequeños, que viven envueltos y en harmonia con la naturaleza sin hacer daño a nadie y que incluso llegan a conceder deseos a aquellos afortunados que los conocen. 

Este concepto de hada esta bastante alejado de la realidad...las gentes del bosque son pequeños seres que vivien en los bosques, pero no son inofensivos. Son pequeños grandes guerreros que desde hace siglos luchan para defender su territorio de la invasión de humanos. 

Hubo un tiempo en el que la descripción de hada sí se ajustaba a la realidad, pero con el tiempo, los humanos se apoderaron de demasiados secretos e incluso intentaron someter a las gentes del bosque. Así que llegó el día en el que decidieron dejar de ser amables y empezar a defenderse. Todo empezó con lo que las gentes del bosque llaman la traición de Arriety

Arriety había sido una hada demasiado buena con los humanos, confiaba en ellos, no tenía problemas para mostrarse ante ellos y enseñarles los secretos de su gente. Un día Arriety confió el mayor de los secretos de las hadas a un niño con el que solía jugar.

El niño curioso le preguntó cómo podía ser que ella fuera más poderosa que él si era más pequeña y sus cuerpos eran iguales. Arriety sonrió divertida, y sin siquiera pensarlo, confió aquello que nunca debía ser contado. 

Arriety le confesó al niño la fuente de poder de las hadas. 

Iguales no somos, le dijo, yo tengo un par de alas que me dan poderes y tu no. 

El semblante del niño ensombreció y una siniestra sonrisa apareció. Arriety no lo vió venir, puesto que le estaba dando la espalda para mostrarle sus alas.

La manaza del niño cayó sobre ella, y sin pensar siquiera en el daño que le haría a su amiga, cegado por la promesa de poder, el niño le arrancó las alas a Arriety. Cuando acabó la dejó tendida en el suelo, sollozando y débil. 

Arriety se levantó, aquel niño, aquel que consideraba su amigo le había arrebatado lo más preciado que tenía. Sin sus alas era una persona diminuta, no tenía poderes, no tenía nada. Ni siquiera podía volver con los suyos pues andando no llegaría jamás al Claro, ya que estaba en lo más profundo del bosque. 

Entonces, Arriety se cobró su venganza, cruzó el jardín hasta llegar a la caseta de Fido, desató al perro, montó y se lo llevó con ella al Claro.

Una vez allí explicó lo ocurrido,muchos no la creyeron, pero no fue la única que perdió sus alas. El secreto se extendió y demasiadas hadas habían perdido sus alas. 

Así que las gentes del bosque decidieron recluirse en los diferentes Claros y protegerse de los avaros humanos a los que les puede la codícia y la promesa de poder. 



Saturday, November 7, 2015

Tuesday, November 3, 2015

Pintora

Aquí te dejo una imágen que me ha recordado una historia de cuando era pequeña...te la cuento cuando me cuentes tu una. Te amo David
Besos Annie

En las calles de cerca del Moulin Rouge, siempre llenas de artistas bohemios que intentaban ganarse la vida dejando ir su imaginación, se encontraba el puestecillo de Valerie, una humilde pintora bien conocida por todos. Acostumbraba a llevar un sencillo vestido verde oscuro de falda ancha junto con su set de acuarelas.

Los parisinos que paseaban cerca de la zona para contemplar las maravillosas obras de arte que salían de las calles del Sacre-Coeur se arremolinaban en especial cerca de Valerie. Su forma de pintar era curiosa y, nunca mejor dicho, pintoresca. Ella instalaba su lienzo de pie, cogía sus acuarelas, y, cerrando los ojos, se dejaba llevar a un nuevo mundo hecho a su medida.

Se siente flotando, se siente libre en su mundo. Y pincelada tras pincelada, iba trazando la forma de ese mundo, como si se tratara de un baile. Moja sus pinceles en la pintura y, como si pintara en el aire, dibuja un ave del paraiso que, tal cual, cobra vida en su imaginación y vuela alrededor suyo. Cambia a un color azul y dibuja una violeta que incluso podría penetrar las fosas nasales.

Y todo aquél que la observa en ese estado queda immediatamente absorbido en ese lienzo; es toda una experiencia sensorial pasear en París... ¡qué romántico!

XXX

Suena a caricias
A dulces besos sabe
Tu nombre David

Saturday, October 31, 2015

¿Hacia donde vamos?

Vamos en un vuelo de avión, y desde las ventanillas del avión estamos viendo esta imagen. ¿A dónde vamos? ¿Qué es lo primero que vas a hacer? ¿Qué hay en esa isla? Que corra la imaginación, a ver qué sale :3

Un besito mi amor.

PD: Vaya pedazo de blog que nos está saliendo ehhh :D

Hace mucho que planeaba una sorpresa para ella. Le encantan las sorpresas así que decidí hacer algo grande. 

Aprovechando las horas en las que ella trabajaba organicé un viaje...no un viaje cualquiera, un viaje a un parque temático que ocupa toda una isla del pacífico. Todo el parque es un juego de detectives, como los cruceros en los que hay que resolver un crimen solo que mucho más grande y más complejo. 

No le dije nada, ni siquiera hizo la maleta...es relativamente simple hacerle la maleta a ella, no necesita gran cosa (tejanos, camisetas y ropa interior y algo de aseo).

El día en que teníamos que embarcarnos en la aventura organicé un pequeño juego de pistas, una caza del tesoro como las que hacía cuando era pequeña. Pista a pista resolvió y al final llegó al aeropuerto, donde la esperaba. 

Su cara era un poema, al verme con las dos maletas...no sabía si estaba, enfadada por no haberle dicho nada o ilusionada por lo que iba a pasar o una mezcla. 

Pasamos todos los controles de seguridad y una vez dentro del aeropuerto me la miré extrañado...no vas a preguntarme donde vamos. Pregunté. 

Ella me miró divertida:

-creo que si has montado todo este sarao es para que no sepa donde vamos...que sentido tiene que te lo pregunte sino me lo vas a decir. El destino no importa, siempre que vaya contigo, David. 

No pude más que echarme a reir y abrazarla, una vez en la sala de espera para que no supiera donde ibamos le tendí una venda para los ojos y un mp3. Sin rechistar se equipó con todo y se dejó llevar. 

Sorda y ciega la llevé de la mano, sus pasos no titubearon un segundo demostrando infinita confianza en mi. Paciente se sentó junto a mi, jamás sin soltarme la mano.

Aprovechando que no me veía la observé, tan calmada, confiada...

Anunciaron el vuelo por los altavoces y de la mano me la llevé al avión. Al entrar le quité la venda y le expliqué donde ibamos.

Los ojos le brillaron y después de hacerme prometer que la acompañaría siempre en tooooooodo se inclinó para abrazarme y me susurro:

Te quiero David.

No era la primera vez que lo decía pero una parte de mi rezaba porque aquello fuera cierto...había otra sorpresa dentro de una caja de terciopelo de la que ella tampoco sabía nada.

Haiku XXIX

Junto al frío
sabrosas y jugosas
las mandarinas

Tuesday, October 27, 2015

Dulce caperucita

Caperucita, caperucita...qué pasó con aquella niña dulce que todos conocíamos? Dale una vuelta de tuerca a la historia amore.
Te quiero

Ya lo decían las abuelitas: no te fíes de las apariencias. Y es que hoy en día el mundo se ha vuelto completamente loco; se ha individualizado y despersonalizado hasta tal punto que para que seamos aceptados en una sociedad cargada de prejuicios e intolerancia... a menudo tenemos que aparentar, mentir, dejar de ser quienes somos ante los demás, no sea que ser demasiado naturales y transparentes nos convierta en gente rara de la que es mejor alejarse.

Aún así, existen personas que luchan por no ser contaminadas por un pensamiento así. Vivimos en un mundo en el que los lobos malvados son los que determinan las reglas del juego, bajo la amenaza del miedo de comerse a quien se oponga a ellos... y cuando de tanto en cuando aparece alguna caperucita que se opone con valor al lobo, siempre habrá algunos ciegos que, ya sea porque les viene bien que su lobo esté ahí o por pura y completa ignorancia, reprimirán esa chispa; una chispa que un día intentó que no solo los lobos gobernaran, sinó también corderos, cabras, caperucitas y abuelitas por igual, y sin depender del miedo, sinó en un ambiente de armonía y entendimiento.

Por desgracia, y a pesar de que existen muchas caperucitas, el gran problema que tenemos es que todas ellas no saben organizarse entre sí para poder defenderse mútuamente y así poder llevar con tranquilidad los pastelillos a sus respectivas abuelitas. Si en vez de mirar cada uno por uno mismo, miráramos a los demás como el auténtico camino para llegar a la meta, en el mundo habría muchos menos lobos feroces que intentarían engañarnos haciéndose pasar por nuestra abuelita.

Tú decides qué tipo de caperucita quieres ser.

XXVIII

Biberones, pañales
El tiempo corre, tic, tac.
Mengua la espera.

Sunday, October 25, 2015

Se acerca Halloween, y...

... los muertos se levantan para disfrutar de su día como todos los años. Qué se te ocurre con esta imagen?

Muuuuak mi Annie!

Se casaron el Día de los Muertos. A él le encantaba esa celebración. Aceptar que sólo estamos de paso y bajo esa premisa disfrutar de la vida. 

Candela y José se prometieron amor eterno un día como hoy hace ya diez años. 

Candela llevaba viuda ocho. En el pueblo todos la admiraban por su compostura y por mantenerse fiel a su esposo. Lo que ellos no sabían es que el amor que se prometieron era eterno y ni la muerte los separó. 

Cada año desde que enviudó Candela se queda sola en casa. En el pueblo creen que es por que a ella le trae demasiados recuerdos esa festividad pero la realidad es algo distinta. 

Ella se viste con sus mejores galas, prepara cena para dos y ambienta la casa tal y como a él le gustaba. Y al dar las doce de medianoche, justo cuando todo el mundo se va a casa y las calles se vacían llaman a la puerta trasera de casa. 

Que llamen a la puerta de casa el 31 de octubre es algo habitual, pues muchos niños juegan a truco o trato esa noche...pero...dos toques largos...José llamaba así...

Candela lo espera y aunque solo quedan ya sus huesos ella lo ama más que nunca. Solo una noche al año, esa noche nadie se extrañaría al ver un esqueleto...pensarían que es un buen disfraz....

Durante una noche al año ambos reviven su pasión y se reencuentran hasta que sale el Sol. Entonces él se despide susurrándole al oído:

Espérame Candela y juntos bailaremos para siempre.




Wednesday, October 21, 2015

Tuesday, October 20, 2015

Duendes de tinta

Hola mi vida, un cuento de fantasía de esos que me gustan ;) que te parece?
Te amo,
Annie
Os voy a explicar la historia del legendario "Libro de arquemagia de Tigol". Tigol es un (tristemente) extinto país que existió hace más de mil años. En sus majestuosas torres, universidades, foros y bibliotecas se concentraban los más prestigiosos magos, sabios y científicos, trabajando en comunidad y al mismo son por el gran objetivo de la preservación, extensión y creación de conocimiento y magia, que pudieran hacer de este un mundo mejor.

Y eran evidentes los efectos de tal trabajo: los habitantes de Tigol vivían immersos en vidas libres, excitantes, cómodas y sostenibles. Todo el mundo allí era libre de poder desarrollar su área en el aspecto que más le apeteciese: música, magia, arte, canto, baile, enseñanza, espectáculo, arquitectura, maestro de juegos... Una de los lugares más emblemáticos de Tigol era la Plaza Irisada, una plaza inundada en cientos de colores y bañada con fuentes y canales de zumos de frutas. Los tigoleses a menudo se asomaban allí a beber de las fuentes y relajarse escuchando a los cantores entonar sus letras o a los artistas esbozar sus trazos.

Era una auténtica vida de abundancia y felicidad.

El esplendor de Tigol no pasaba desapercibido, ni tan solo para los rudos y salvajes Albediores, toscos, enormes, brutos y rudos bárbaros. Los albediores vivían ocultos en cuevas en lugares remotos del mundo, pero poseían la habilidad de poder transformarse en bestias demoníacas de pieles endurecidas bajo la influencia de la luna roja, un misterioso fenómeno difícil de prever. No había ocurrido eso en más de diez mil años, ¿qué haría pensar que podría volver a ocurrir?

Pero ocurrió. Los Albediores, conscientes de la luna roja y del consecuente incremento en sus poderes, se sintieron lo suficientemente valientes como para asaltar Tigol. Así creían que las riquezas de Tigol podrían llegar a ser suyas. Empezaron a matar a familias, esclavizar sabios, quemar hogares y lentamente se iban acercando a la capital. En un mundo de abundancia, conocimiento y paz, los tigoleses nunca sintieron la necesidad de prepararse nunca para la guerra, con lo que sus defensas eran prácticamente escasas.

El consejo central, compuesto por las mentes más brillantes del país, se reunió de emergencia para tratar este asunto, conscientes de lo extremadamente complicada de la situación. Pero no estaban dispuestos a perder todo por lo que generaciones enteras habían luchado. Así que tomaron una decisión: Forjarían un libro mágico que contuviera dentro todos los conocimientos al completo de Tigol, con el fin de, algún día, recuperar todo ese conocimiento y reconstruir Tigol. Este libro sería puesto a buen recaudo en algún lugar donde los Albediores no pudieran llegar y tener la esperanza que, el día de mañana, alguien con el suficiente valor lo recupere.

Dicho esto, todos los magos, sabios y científicos de la capital se reunieron, y acordaron otra decisión: adicionalmente, todos deberían tomar la poción de renovación, que, en caso que fueran muertos por los Albediores, sus almas permanecerían en este mundo, tomando forma de duende, para guardar y proteger el libro hasta que Tigol recupere su antiguo esplendor. 

Dicho esto, todos canalizaron sus mentes en el mismo punto, y de esa unión, surgió "El libro de arquemagia de Tigol", un libro que a medida que pasabas una página, siempre aparecía otra nueva con más información, un libro que prácticamente nunca terminaba, y un libro con el que te podías comunicar para que fácilmente pudiera responder a tus preguntas. Finalmente, Kilika, la maga de la torre de la Perla, se llevó el libro y lo abandonó en el bosque de las Meníanas.

Y así fue como empezó la leyenda del libro de arquemagia de Tigol, y aún está esperando ser encontrado. Así que mis exploradores, ¡la búsqueda aún no ha concluído!

XXVI

Todas las noches
Estás en mi almohada
Te veo en mis sueños

Saturday, October 17, 2015

Hoy, una de epic classic

Bueno corassssón, está empezando a ser algo difícil encontrar alguna imagen diferente e innovadora para que diferentes historias salgan a la luz, pero disfruto mirando decenas de imágenes al ritmo de jazz de fondo y maravillarme dejando volar mi imaginación.

Aquí te dejo esta imagen. ¿Qué buscará en ese lugar nuestro protagonista? La decisión es tuya mi amor.

Muuuak!

Después de horas vagando por el dédalo Icaria llegó al centro del laberinto. Muy pocos lo habían conseguido.

Jamás se hubiera adentrado en el laberinto de no ser por la gran promesa que albergaba: cualquiera que saliese vivo de él tenía derecho a gobernar Yrandel. Así es como elegian a sus líderes, pues consideraban que debían ser fuertes y astutos y el dédalo era la mayor de las pruebas.

Aunque era solo una niña, Icaria tenía grandes ideas para hacer crecer a su pueblo y destronar al tirano que tenía sometida y atemorizada a toda la población. Azazel. 

Azazel era un bárbaro, había conseguido salir del laberinto gracias a su fuerza bruta, pues había creado un tunel, derrumbando las paredes con sus manos, que cruzaba todo el dédalo. No obstante, los sabios interpretaron eso como una gran astucia y le dieron acceso al poder. 

Desde que había ascendido al poder, Azazel únicamente había creado conflictos con los pueblos vecinos y llevado a Yrandel a múltiples guerras que habian acabado con muchos de los habitantes de Yrandel, entre ellos el padre y el hermano mayor de Icaria. Fue cuando murieron que Icaria se decidió a entrar al dédalo para poner fin a las barbaries de Azazel. 

Había estado horas vagando por el dédalo antes de llegar al centro, aunque largo, el camino había resultado sencillo. Icaria era muy curiosa y un día en uno de los laberintos de maiz del pueblo descubrió que si apoyaba una mano en una pared lateral y no la levantaba, tarde o temprano llegaría a la salida. Así lo había hecho en el dédalo y gracias a eso había llegado al centro. Ahora sólo debía escapar de Minos. 

Minos era el guardián del laberinto, una gigantesa estatua que cobraba vida cuando alguien intentaba cruzar por su lado. Muchos habían intentado luchar contra él, pero era inútil, nadie sobrevívia a una lucha contra Minos. Era enorme y con un solo golpe derribaba al oponente. Otros habían intentado dialogar y engañarlo pero Minos no atendía a razones. La premisa era sencilla, si Minos despierta estás perdido. 

Icaria se encontraba justo ante él, se sentó y pensó en cómo podía cruzar sin despertar a la gigantesca estatua que ocupaba todo el centro. Mientras esperaba, una paloma cruzó por encima del centro. Con un chirrido metálico Minos alzó una mano enorme y atrapó y al ave como si se tratara de una simple mosca. Icaria dió un respingo y descartó la posibilidad de cruzar por arriba. 

Llevaba dos horas sentada en el suelo cabizbaja, segura de que jamás saldría de allí cuando algo llamó su atención: hormigas. Una hilera de hormigas que llevaban trocitos de hojas. 

No hay plantas en el dédalo, pensó Icaria. Entonces se dió cuenta que las hormigas debían de traer comida del exterior. Sin hacer movimientos bruscos se puso en pie y empezó a seguir a las hormigas.  Después de diez minutos llegó a una escalera disimulada con unas rocas que la bloqueaban. Sin hacer ruido las apartó una a una. Lo que le llevó casi dos horas más y una vez tuvo paso bajó por ellas. 

Un paso subterraneo condujo a Icaria al otro lado del centro. Lo había conseguido, había esquivado a Minos.

Una hora más tarde consiguió llegar a la salida donde los sabios le preguntaron cómo había cruzado. 

Icaria les explicó lo de la mano en la pared, las hormigas, las piedras y el paso. 

Los sabios concluyeron que Icaria sería la primera mujer en gobernar Yrandel pues reunía el valor necesario, además de ser tenaz, humilde y paciente. 

Y así fue como Icaria reinó durante 30 largos años  en los que hizo florecer a Yrandel y la convirtió en una de las ciudades más importantes.

Pasados esos 30 años Aryan, hijo de Icaria se adentró al dédalo y se sometió al juicio de los sabios. 

Friday, October 16, 2015

XXV

Mirada al cielo
Pensamiento volátil
Abrazo inminente

Wednesday, October 14, 2015

Una mirada al espejo

Te suena la imagen? No? Repasa mira bien...no, no es la misma, es otra persona la que mira. Te propongo algo distinto...una vez te hice continuar el hilo de una de mis historias. Pues ahora no es continuar es ver el otro lado de la moneda. La historia es una mirada al espacio. Quien hay al otro lado? Que pasa? Como se cruzan? Te amo David.

Bajo el eterno y brillante cielo estelar se bañaba el planeta Cyrano, un planeta situado en el sistema de Egea, orbitando la estrella Jasón. Y en ese planeta se alzaba la descomunal y siempre bulliciosa ciudad de Anfiema, la capital del planeta, donde habitaban más de 200 millones de personas.

Emily era estudiante de doctorando de Bioestadística de la Universidad Central de Anfiema. De todas las universidades que había en los planetas colonizados por los humanos, la de Anfiema era de las más prestigiosas, y podría garantizarle un gran futuro estar allí. Le habían concedido una beca para estar allí dos años, era una oportunidad que no podía rechazar. Había hecho un largo viaje por el universo para llegar allí. No obstante... había dejado algo allí, en Oleria, su planeta natal...

Esa noche Emily subió a la azotea de la residencia y dirigió una mirada vacía a la immensidad de la ciudad. Solía hacerlo almenos dos veces por semana. Ése era su santuario, su lugar para meditar, su lugar para reflexionar. En esos momentos aprovechaba para acordarse de su madre, Diáspora, o de su amado Delvin, quienes se habían prometido amor eterno para la próxima vez que volvieran a encontrarse, en esos dos años.

Se sacó un pequeño osito de peluche que llevaba en el bolsillo, le apretó la mano y de él emanó un pequeño haz de luz que proyectaba imágenes holográficas. El osito era un regalo de Delvin: todos los recuerdos que vivieron juntos hasta entonces: sonrisas en una terraza en el planeta Mitt con un refrescante batido de Hatchyak (una especie de huevo endulzado, riquísimo), flotando en la ingravidez de Tugurma, o de safari espacial con un alquilado Buggy en las dunas de Donoria, y diferentes escenas de abrazos, besos, miradas de complicidad, momentos de diversión, momentos de enfrentamiento jugando a algún juego de mesa... le encantaba deleitarse en esas imágenes... a pesar de que a veces le causaban tristeza por la añoranza.

Pero Emily era fuerte, debía ser fuerte porque a pesar de que hay cosas que no se sabe muy bien por qué ocurren, todo tiene un motivo de ser. Y era seguro que el caprichoso universo ha querido y querrá que Delvin y Emily puedan reencontrarse pronto.

Guardo su osito, dió media vuelta y volvió a su habitación para seguir estudiando, mientras su mente viajaba a un futuro lleno de felicidad.

Haiku XXIV

Mirando aviones
alguno te traerá a mi
Esperándote

Friday, October 9, 2015

Unas vacaciones

Hola mi amor,

hoy no te pediré que me expliques un cuento (bueno, sí). Te pongo una foto de Nueva Zelanda (aunque puedes poner de cualquier lugar que quieras) y que describas qué hacemos en unas vacaciones a ese lugar.

Muuuuak!

Nueva Zelanda...es que no había otro sitio más lejos? Eso es lo que me rondaba en la cabeza cuando propusiste un viaje así. Aunque pisar bolsón cerrado y tantas otras localidades del señor de los anillos era demadiado goloso. Así que me limité a sonreirte y decirte pues claro que sí! Allá vamos!

El día que salimos de viaje, después de chorrocientas horas de avión con sus esperas sus nervios, maletas, etc. Etc. Llegamos por fin, en el aeropuerto nos llevó un shooter hasta el hotel. No hizo falta demasiado para darnos cuenta que el inglés que se habla en Austraila es completamente distinto...llegamos al hotel y nos desplomamos en la cama. 

El jet lag nos pasó factura y dormimos como bebes. 

Nueva Zelanda es enormísimo de ver, pero como buenos fans...nos informamos de rodas las localizaciones del señor de los anillos que se rodaron allí. Pasamos un par de días explorando paisajes increíbles, caminatas en mitad de la naturaleza para purificar cuerpo y alma. Y tu siempre a mi lado con una sonrisa y algun juego bajo la manga.

Cuando acabamos de ver los paisajes natutales, pasamos al urbanismo. Sydney una gran ciudad. Horas y horas para conocer la ciudad. Descubrir un montón de rincones juntos. 

Para acabar el viaje no podía faltar, entrar a la opera de Sydney y ver una función allí. Los dos de punta en blanco (incluso me maquillé, cosa que te extrañó...pero te pareció divertido). 

Vuelta a casa. Pero la aventura no ha hecho más que empezar, quizás cambie de escenario pero lo más importante son los personajes. 



Haiku XXIII

Llegar a casa
lanzarme en la cama
buen chocolate

Tuesday, October 6, 2015

Aislado

Se acerca halloween y por aqui todo el mundo esta como loco...te atreves con una de miedo? Te quiero. Besos, Annie

Se acercaba el gran día de Halloween, la noche en que las brujas y las criaturas del averno se lanzaban hacia los innocentes niñitos a los que asustar. Aunque no sólo era la gran noche de los monstruos; era también la gran noche de Chuck, un niño de 11 años que no le temía a las criaturas, al contrario: era muy conocido entre los monstruos porque no sólo era imposible de asustar, sinó que además le encantaba jugar y perseguir a los monstruos y las brujas.

En la cima de la colina de Journ, muy cerca de Sheridan, el pueblo de Chuck, había una mansión destartalada, la mansión de Pola-tra-Kishum, o Pola, como la llamaba Chuck, la bruja de Journ. La mansión se pasaba la mayor parte del tiempo en solitario, ya que se pasaba la mayor parte del tiempo de viaje en busca de ingredientes para sus pociones y encantamientos para hacer sus sustos más impresionantes, o de visita en la dimensión de las criaturas del averno para pasar un rato y divertirse jugando a juegos de mesa. Curioso cuanto menos que los monstruos tengan pasatiempos de este tipo... ¿a qué clase de juegos jugarían?

Chuck era muy amigo de Pola. Una noche de Halloween Pola intentó convertirlo en gato, y Chuck se lanzó a por ella con sus nuevas garras; Pola trató de convertirse en una criatura horripilante para asustarle y el chico no hizo más que reírse de ella; intentó hacerlo volar para que se sintiera inseguro y sólo consiguió que el chico desarrollara un gran gusto por moverse en el aire. Pola se rindió al ver que no podía hacer nada para asustar al chico y estableció una tierna amistad con Chuck, ya que vió que no era un niño como los demás (lo cuál le serviría para estudiarlo y así mejorar sus experimentos asusta-niños).

De tanto en cuando, Chuck se acercaba a la mansión de Journ para ver si estaba Pola. Cuando tenía suerte y la encontraba, Pola le invitaba a pasar y le ofrecía una taza de hierbas Fenui con Khal (producto estrella en la dimensión de los monstruos, provocaba un interesante efecto embriagador y de felicidad sin causar efectos secundarios en el organismo, a diferencia de su homólogo humano, el alcohol, que sí causaba daños en el organismo). 

Dependiendo del estado de ánimo en el que se encontrara Pola, Pola ofrecía también a Chuck varias posibilidades. Si venía de un viaje, entraban a la biblioteca, una sala oscura iluminada sólo con la luz de la chimenea, que le daba una ambientación especial a la habitación, y donde había dos comfortables sillones de tela asiática (que contrastaba mucho con lo destartalada que se veía la mansión desde fuera). Y allí, gracias a la acción de los polvos de memoria que siempre tenía en su minibolsito, podía enseñar a Chuck todo lo que había llegado a ver y sentir en sus viajes: trolls, fantasmas, minotauros, harpías, jóvenes héroes de piel de roca, humanoides de agua... la de veces que había tenido que lidiar con esas criaturas para conseguir lo que buscaba...

O si venía de pasar el rato jugando en el mundo del averno, le enseñaba algunos juegos de mesa que había adquirido allí. Chuck iba mayormente a casa de Pola a entrenar con juegos de mesa, ya que el mundo de los monstruos le resultaba muy entretenido y divertido, y la única forma que un humano tiene de poder entrar en esa dimensión es si pretende participar en el campeonato mundial de Konoeru y Nuk-Lantern que se celebraba cada medio año allí. Y el premio del campeonato es bastante importante: el campeón puede pedir cualquier deseo y éste será concedido. Bueno, solo hay una excepción: hace dos años ganó Wisp-o-wisp, un monstruo de fuego que parece una llama con boca, ojos y brazos... su deseo fue tener su propio volcán en el mismo sitio donde se celebraba el torneo y de los destrozos el próximo torneo se tuvo que aplazar medio año más. Desde entonces ya no se conceden más deseos de volcanes.

Konoeru, y era un juego de cartas "un tanto especial": cada jugador dispone de un mazo de cartas en las que cada carta tiene capturada mágicamente a una criatura que puede invocar a su servicio si puede alimentarla con lo que necesita (cartas de mar de sangre para vampiros, cartas de bosque tétrico para fantasmas, y así con todas) y una vez invocada, la criatura sirve para atacar a tus contrincantes, y puedes ayudarlas con polvos de hechizos. Se necesitaba jugar en un sitio con bastante espacio, ya que algunas criaturas podían llegar a ser bastante grandes...

El Nuk-Lantern era un juego en el que 3 bandos tenían que gestionar una potencia económica, científica y militar para así poder imponerse al resto de sus adversarios. Los tres jugadores entraban en una caja mágica en la que eran puestos en el rol de comandantes y debían saber adquirir a monstruos u humanos de confianza para poder llevar a cabo sus objetivos.

Hoy tocaba jugar a Nuk-Lantern con Pola, así que Pola abrió una pequeña cajita sin fondo donde vivía Grig-horn, una pequeña criaturita voladora de gran inteligencia, compañero fiel de Pola, y empezaron a jugar. Chuck sonrío y dijo: "¡Allá que vamos!"

Haiku XXII

Esta noche amor
Hazme un hueco en tu cama
Dejame amarte

Thursday, October 1, 2015

Buscadores de setas

Estos buscadores de setas parece que están recolectando en una cueva misteriosa. ¿Qué venturas o desventuras les aguardarán?

Un besito mi vida.

En la condado Ty la ciudad de Tayrel es la más importante, es la única ciudad que tiene los conocimientos necesarios para adentrarse en las cavernas y recolectar la tan apreciada Ariak una seta que solo crece en las profundidades de la caverna y que los nobles de todo el condado consumen por sus propiedades geriátricas. Ariak también es conocida como la seta de la juventud. 

Los habitantes de Tayrel son conocidos como recolectores y empiezan a familiarizarse con la vida de las cavernas a muy temprana edad. A los seis años todos los pequeños de Tayrel ya saben como moverse por las cavernas, apenas sin luz, se orientan por el rumor del agua y las corrientes de la caverna. Por el olfato encuentran la preciada seta y el camino de vuelta por la poca luz que entra en la caverna desde el exterior. Aun así siempre van acompañados de sus padres hasta el día de Ariadna.

El dia de Ariadna todos los niños, que han cumplido seis años, son dejados solos en la caverna mayor. Uno a uno. Entran recolectan el Ariak y algunos logran salir. Muchos niños se quedan perdidos en la caverna y no logran encontrar la salida, los que tienen suerte mueren, los que no se transforman en criaturas asalvajadas que azechan y cazan a los que entran a las cavernas, Taumios, los llaman.

Aquel día se Ariadna le tocó el turno a Miey entrar a la caverna mayor, decidida como era miró de frente a la caverna con sus grandes ojos verdes. Sus pupilas felinas, como las de todos los habitantes de Tayrel se dilataron para adaptarse en la oscuridad. Mientras su madre rogaba a los dioses que devolvieran a su hija del interior de la caverna, su padre la observaba estoico y Miey, sin volver la vista atrás, entró a la caverna. 

Para Miey no había diferencia entre el exterior y el interior de una caverna, se movía con la misma facilidad. Guiándose por su olfato encontró una Ariak, la cortó con su navaja de plata tal y como había hecho millones de veces y se dispuso a salir. 

Ya llevaba medio camino de vuelta cuando se dió cuenta que algo la seguía, hacía un rato que oía un débil eco en sus pasos con otros que no eran suyos. Aceleró el paso, los pasos aceleraron. Aminoró la marcha, los pasos aminoraron. Definitivamente, algo la seguía. 

Los adultos siempre llevaban un Haz, un pequeño dispositivo que emitía un potente rayo de luz, por si se perdían o en el peor de los casos, se encontraban con un Taumio. Pues al vivir en las sombras a los Taumios les molestaba muchísimo la luz y lograba espantarlos y devolverlos a las profundidades de las cavernas. 

A los niños en cambio no se les estaba permitido llevar un Haz, puesto que las setas son altamente sensibles a la luz y pueden dañarse y además se considera que antes de portar un Haz el niño tiene que ser capaz de moverse a oscuras y orientarse sin luz, el Haz únicamente era utilizado para emergencias. 

Miey había conseguido deslizar un Haz en el doblefondo que había hecho en su capazo, fue idea de su madre. Insistió en que lo llevase por si se encontraba en la peor de las situaciones. 

Se detuvo, detrás suyo unos pasos se acercaban, pasos arrastrados, pesados. Miey no se movió, pensó que quizás pasaría de largo. Pero se acercaba. Un fuerte olor a Ariak llegó a su olfato. No podía ser otra cosa. Era un Taumio.

Los Taumios se alimentaban en las cavernas de Ariak y conseguían así vivir muchos años antes de morir envenenados por la propia seta, puesto que en grandes cantidades y sin consumir el antídoto el Ariak causa una lenta degeneración del cuerpo que conduce a la muerte. 

La respiración pesada del Taumio se acercaba y Miey deslizó su mano al doblefondo de su cesta. Sabía que no estaba lejos de la salida, quizás a 20 metros. Pero no podía dejar que el Taumio viese la salida si el Taumio salía de la caverna  pondría en peligro a toda la ciudad, así que cogió otro sendero y se adentró más en la caverna mientras el Taumio la seguía, cada vez más cerca. 

Ya habían llegado a lo que Miey consideraba el centro de la caverna. Se detuvo y dejó que el Taumio se le acercara. Cuando estuvo justo detrás de ella Miey sacó el Haz y apuntó a los ojos del Taumio que chilló de dolor. Miey aprovechó los instantes de ceguera del Taumio para correr a la salida. El Taumio empezó a perseguirla pero Miey era rápida. 

Miey encontró un callejón sin salida perpendicular al camino, un pequeño recoveco, se metió en él silenciosa como un gato. Mientras el Taumio doblaba una esquina detrás de ella, para alcanzar el camino. A ciegas, el Taumio no vió el escondite de Miey. 

El Taumio pasó por delante de ella y Miey pudo ver la piel pálida, los dientes afilados y los ojos azules vidriosos y ciegos que la buscaban. Cuando el Taumio había pasado de largo del callejón, Miey lanzó una piedra en la dirección opuesta. El Taumio avivado por el sonido se echó a la carrera hacia las profundidades de la caverna. Cuando los pasos del Taumio hubieron desaparecido, Miey salió del callejón y corrió hacia la salida.

Una vez fuera los decidores esperaban. Los decidores eran los encargados de determinar si el niño era apto para ser un recolector o no. Juzgaban el Ariak que se había recolectado y el tiempo que había tardado. 

Cuando Miey salió los decidores lo tenían muy claro. Miey había usado un Haz, instrumento reservado para los adultos ya experimentados y se había adentrado a las profundidades de la caverna estando a pocos metros de la salida. 

En condiciones normales eso descalificaría a cualquiera para ser recolector, no obstante Miey había, no sólo enfrentado, sinó enviado un Taumio a las profundidades de las cavernas gracias a sus habilidades y había recolectado el Ariak más grande en el dia de Ariadna. 

Los decidores no tenían nada que pensar, Miey era una recolectora.




 

Wednesday, September 30, 2015

Tuesday, September 29, 2015

Despertar

Una imagen con mucho que contar...a ti que te cuenta?

Un rumor de fondo contínuo. Metal. Cientos de miles de almas vacías pegadas a un dispositivo electrónico. Frío. Color gris. Miradas gachas. Así era Friedgard, la capital del imperio de Fitz I, soberano de todo el continente de Jumei, que ocupaba prácticamente dos tercios de la tierra, enfrentado al continente de Skald, enemigo acérrimo por la dominación y el poder.

En el colegio oficial de Kovalski, homologado por la administración imperial, en una classe enorme se concentraban 200 alumnos, un grupo de niños de ojos cansados y bocas rígidas que repetían al unisono una y otra vez los preceptos que les enseñaba la profesora: "El mayor sueño de un humano es ser útil a la sociedad. Hay que cumplir con el deber. Nunca detener la cadena. Nunca se debe cuestionar el mandato de las autoridades. Demos gracias a las comodidades que nos proporciona. El deber por delante del individuo..."

Esa tarde, 97430 regresaba a su cubículo en el sector 7, con su mirada inexpresiva, ajena a toda sensibilidad. Ya apenas hasta recordaba el nombre que su madre le puso, antes de que la "retirasen" por ir en contra de los intereses del imperio. Querer hacer creer a niños que deben anteponer su felicidad y cultivar ansias de explorar y descubrir nuevos mundos. ¡Qué tontería, no existe mayor felicidad ni verdad que la de nuestro emperador!

Jetla, Merta, Petra... ¿qué nombre le puso su madre? Bah, tanto da.

Pero mientras caminaba, se encontró con una anciana de ojos penetrantes. La anciana se detuvo delante de ella y le dijo "yo te conozco. Ven conmigo un momento, quiero que veas algo". La niña se sorprendió al ver a la anciana desconocida, pero algo en ella indicaba que debía seguirla. Caminaron durante unos 20 minutos y entraron a lo que parecía un piso/cubículo, pero tenía unas atípicas escaleras que descendían por debajo del suelo. Algo muy inusual para una ciudad tan diseñada al milímetro para que sea completamente simétrica.

Llegaron a una sala. ¡No era gris! Tenía las paredes de una curiosa textura rugosa, y de color amarronado. La anciana se acercó y le entregó un libro. Un libro... sólo los libros homologados por la administración imperial eran seguros y permitidos... aunque aquél libro no llevaba el sello imperial. "Niña, toma este libro. Este libro se llama El principito. Era el libro preferido de tu madre. Significaba mucho para ella, pues le enseñó a apreciar y valorar sus sentimientos, así como la belleza de la naturaleza, y a sentirse diferente, tener una identidad en este mundo masificado.".

97430 se sentía confusa ante estas palabras. No entendió muy bien que querían decir, aunque tomó el libro. "Tu nombre es Petra, querida. Tu madre quiso que lo llevaras con orgullo como la herencia más preciada que pudo darte antes de que la "retiraran". Petra. Petra. Así es como te llamas."

"Yo... Petra? Pero si soy 97430..."

"Y te parece un nombre bonito? Quisieron robarte el nombre antes de que nacieras, pero tu madre hizo todo lo que pudo para darte a ti, que eras lo que más quería, lo que te define como individuo diferente: un nombre y sueños por descubrir en un mundo ilimitado. Por favor Petra. Regresa a eso que llamas lugar de descanso y piensa sobre todo lo que te he explicado. Si deseas volver a recuperar tu identidad, tu pasado y, sobretodo, tu futuro, ven a verme".

Petra volvió muy pensativa al cubículo. Dentro del cubículo guardaba un pequeño peluche que su padre le regaló cuando era pequeña y un estuche de acuarelas que nunca había usado. Su padre... qué recuerdos de las nanas antes que también lo retiraran por ofender al imperio. 

Pensó en las palabras de la anciana... la habían afectado muchísimo. Tanto que algo empezó a hervir dentro suyo. Tomó el estuche de acuarelas, y tachó su número del suelo mientras iba repitiendo y escribiendo su nombre constantemente: "¡Petra! ¡Petra! ¡Soy Petra!". En la ventana que daba hacia la grisácea calle empezó a reflejar allí con la pintura sus sueños y las imágenes de los cuentos que le explicaba su padre cuando ella era tan solo un bebé. 

Había empezado el momento de recuperar la humanidad que le habían robado. Envolvió en la pequeña sábana que tenía su osito (al que decidió llamar Gizmo), sus pinturas de colores y salió del cubículo rumbo a visitar a la anciana. Quiero ser feliz y sonreír. Qué sensación más placentera y agradable en sonreír. ¡Quiero vivir en un mundo de sonrisas!

Saturday, September 26, 2015

Una mirada al espacio

La he visto y me ha parecido superromántica la imagen, como si tuvieras una casa bajo el agua, pero en vez de ser agua, es el infinito... Quién vive ahí? Qué hace? A dónde va? En qué piensa?

Un abrazo mi amor.

Cuánto tiempo había pasado? Un año, dos, más? Ya no recordaba cuánto hacía que no veía su sonrisa, ni cuánto hacía que no rozaba su piel, sus labios...Ella,  siempre ella. Incluso aquí a años luz de ella, parecía que su presencia estaba en cada rincón, en cada esquina. 

Se estaba volviendo loco, quizás, llevaba ya tres años viajando, orbitando alrededor del planeta con el fin de intentar crear una nueva civilización. Viajaba solo. Él lo quiso así. En un principio no quería participar en el proyecto, lo tenía todo. Era un científico de prestigio, se ganaba bien la vida lo tenía todo resuelto...pero entonces se cruzó con Ella.

No había visto jamás a una chica tan bella, morena de piel, el pelo azabache y grandes ojos oscuros que parecían mirar a través de su alma. Alayn. 

Qué feliz que fue, y qué ciego. Todo el mundo le advirtió que no era más que una gran mentira, que habían visto a Alayn hacer lo mismo más de una vez que solo quería su dinero...pero él les ignoró. Hasta que un día lo vió, Alayn, su Alayn, colgada sonriendole a otro como le sonreía a él...qué ciego...

No dijo nada, no volvió a hablarle y ella tampoco le buscó. Ni un mensaje ni una palabra de despedida, nada. Aun así le parecía verla en cada esquina, en cada rincón. Así que se implicó en su proyecto y decidió embarcar, sólo. 

Otros muchos embarcaron naves solos pero se relacionaban con las demás personas a través de las tecnologías o acoplando las naves para verse en persona. El proyecto era un éxito.

Pero él ya no formaba parte de el proyecto, se limitaba a observar y enviar informes, cada vez más espaciados pues la comunidad espacial había creado su propio diario que los científicos usaban para monitorizar los progresos de la sociedad. Ya no le necesitaban. 

Nadie solicitaba nunca acoplarse a su nave, era una nave extraña y solitaria que flotaba alejada, mientras las demás flotaban en grupos simulando barriadas.

Allí, mirando al vacío a la nada, estaba por darse por vencido, ya lo tenía todo listo: la carta donde explicaba porque y la glock en la mesa, una bala.

El fantasma de Alayn seguía presente, no podía alejarse, no podía olvidarla.

Y entonces, la alarma de acoplamiento sonó. 

Una nave se acercaba, alguien quería hablar con él. 

Se arregló, escondió la nota y la glock. Abrió la puerta y una pequeña muchacha se presentó. De piel morena y ojos almendrados. Hablaron largo y tendido y cuando ella se fue se llevó también el fantasma de Alayn.


Thursday, September 24, 2015

Wednesday, September 23, 2015

Monday, September 21, 2015

Ebria de lecturas

Demasiado leer...puede ser malo? Qué le pasa o qué le pasó a esta chica? Te dejo para que hagas una historia :)
Te quiero

Annie llegaba agotada pero contenta de sus clases de inglés en un colegio de primaria. Al llegar a casa le esperaba como siempre su gata Katty para su comida y su dosis de mimos.

Pero ese día... algo había ocurrido en su hogar. Annie vió como todos sus libros estaban esparcidos por el sofá y el suelo. La primera reacción era de susto. ¿Habrían allanado su casa? ¿Ladrones? Lentamente Annie se acercó a la pila. A la que estuvo encima de ella, vio que los libros empezaron a temblar. Annie se alejó de un salto y agarró su teléfono, aunque rápidamente de la pila una pequeña figura emergió. ¡Era Aina, su alumna de segundo! ¿Qué hacía allí? ¿Cómo había entrado?

La pequeña hacía cara de cansada. "¡Hola señorita! Quería verla. He entrado a través de su libro de La vuelta al mundo en 80 días, no se enfade por favor". Annie empezó a mirarla con cara rara pero afable mientras escuchaba a la criaturita.

"Ostras Aina, no te esperaba ver en tal sitio y bajo esta montaña de libros. ¿Entrar a través de un libro? ¿Cómo lo has hecho?"

"Es que creo que tengo poderes señorita. Puedo crear agujeros a través de los libros y me absorben. Me introduzco en el mundo del libro por el cual puedo viajar, y cuando creo que he llegado a mi destino, creo otro agujero para salir y volver a casa. Pero mi mamá no me cree, que deje de decir cosas tontas..."

Annie sonrió "Aina, eso se llama imaginación. Los libros se hicieron para eso, para viajar a través de ellos mientras se leen, vivir historias increíbles y compartir las aventuras de grandes personajes. Me alegro muchísimo de que tengas tanta imaginación como para sentirte como dices".

Aina replicó "¡No, no, no! ¡De verdad, puedo crear agujeros, se lo quiero enseñar, señorita!". Aina tomó un libro al azar, y empezó a leer el título despacito. "Aquí poneeeeee... Alicia... en el país... de las maravillas... ¡vamos a entrar en este libro, profe!"

Dulce inocencia, pensó Annie. Se sentó en el sofá y tomó a Aina en brazos. "Vale, vamos a viajar a dentro!". Pero algo ocurrió. El libro, de repente empezó a brillar al contacto con Aina, y empezó a hacer ruido. Las páginas empezaron a pasar, las letras se diluían mientras pasaban, y, de repente, se cerró el libro.

"Vale, creo que me siento muy cansada y empiezo a ver cosas raras" dijo Annie. "Aina, te acompañaré a casa, llévate el libro si quieres. ¿Quieres merendar antes de irte? Te iré a buscar unas galletas."

Annie se dirigió a la cocina a buscar las galletas. Las abrió para coger una, pero había algo raro en ellas. Llevaban escritas las palabras "Cómeme". "Qué raro, no recuerdo haber comprado galletas con letras...". De golpe se veía a Aina reír "Jajajaja, conejito jajajaja". 

Annie se dirigió al salón y vió a un conejo con traje correr, atravesando el salón de puerta a puerta. "¡Llego tarde, llego tarde!". El conejo al pasar hacia la sala de al lado se desvaneció. Sorprendida e incrédula, miró hacia la mesa, donde su novio dejaba la baraja de cartas, y estas, una a una, empezaban a salir de la cajita por su propio pie como su estuvieran vivas. "¿Qué está pasando aquí?".

Aina cogió a Annie de la mano "¡vamos a salir a jugar, profe!"

Saturday, September 19, 2015

La biblioteca en el mar

Libros, el mar, una chica bajo el mar, conocimientos enterrados esperando a ser descubiertos... Creo que es el combo definitivo para ti, mi amor. ¿No te parece?

¡Te quiero!

A Luca siempre le habían gustado los libros, leía desde que tenía uso de razón. Saltaba de una historia a otra, en sus manos siempre había un libro y sinó, lo llevaba en su mochila. 

La pequeña Luca no tenía más de diez años, pero era conocida en todo el pueblo de Bagne pues quedó huerfana cuando sólo tenía cinco años y desde los ocho vivía sola en su pequeña casita de madera. Por supuesto no tenía demasiado dinero, pero los vecinos del pueblo eran su gran família y siempre cuidaban de ella. 

Un día, en el onceavo cumpleaños de Luca, alguien llamó a la pequeña casita de madera. Sin pensar demasiado, Luca fue a abrir, pues era normal que los vecinos se presentasen y le llevasen comida o simplemente fueran a pasar el rato y hacerle compañía, y aunque no tuviera gran cosa, Luca siempre ofrecía té y pastas. 

La casita de madera no eran más que cuatro paredes y un tejado, tenía solo una habitación, un pequeño aseo y un fogón en el que calentar o cocinar. Aunque a Luca le encataba leer no tenía demasiado sitio en casa, solo tenía una caja con cuatro libros que heredó de sus padres, siempre leía las mismas historias y al final las aprendía de memoria. 

Al abrir la puerta con su habitual sonrisa, Luca se encontró con el alcalde del pueblo, quien sin decirle nada, la tomó de la mano y la condujo a las afueras. En el claro, justo antes de llegar al bosque, la soltó y le dijo: 

- esta será ahora tu casa, no puedes seguir viviendo en la casita, es hora que encuentres un trabajo y te ganes tu dinero.

Luca, decepcionada miró al alcalde, bajó la cabeza y asintió. Se disponía a dar media vuelta cuando el alcalde tomo su mano y le hizo mirar a su espalda. Todo el pueblo estaba de pie, enfrente de un edificio extraño y nuevo, sujetando una pancarta que decía: FELIZ CUMPLEAÑOS LUCA!

Luca estaba confundida, y antes de que pudiera asimilar nada, el alcalde la hizo pasar al edificio nuevo. 

Era una biblioteca, una biblioteca inmensa con paredes altísimas forradas de estanterías llenas de libros. A Luca no le alcanzaba la vista para ver donde acababan los libros, estantes repletos de libros, millones de historias por descubrir...

Y, en un pequeño rincón alejado de los libros, había una puerta con un cartel que rezaba:

Luca, bibliotecaria de Bagne.