Saturday, September 19, 2015

La biblioteca en el mar

Libros, el mar, una chica bajo el mar, conocimientos enterrados esperando a ser descubiertos... Creo que es el combo definitivo para ti, mi amor. ¿No te parece?

¡Te quiero!

A Luca siempre le habían gustado los libros, leía desde que tenía uso de razón. Saltaba de una historia a otra, en sus manos siempre había un libro y sinó, lo llevaba en su mochila. 

La pequeña Luca no tenía más de diez años, pero era conocida en todo el pueblo de Bagne pues quedó huerfana cuando sólo tenía cinco años y desde los ocho vivía sola en su pequeña casita de madera. Por supuesto no tenía demasiado dinero, pero los vecinos del pueblo eran su gran família y siempre cuidaban de ella. 

Un día, en el onceavo cumpleaños de Luca, alguien llamó a la pequeña casita de madera. Sin pensar demasiado, Luca fue a abrir, pues era normal que los vecinos se presentasen y le llevasen comida o simplemente fueran a pasar el rato y hacerle compañía, y aunque no tuviera gran cosa, Luca siempre ofrecía té y pastas. 

La casita de madera no eran más que cuatro paredes y un tejado, tenía solo una habitación, un pequeño aseo y un fogón en el que calentar o cocinar. Aunque a Luca le encataba leer no tenía demasiado sitio en casa, solo tenía una caja con cuatro libros que heredó de sus padres, siempre leía las mismas historias y al final las aprendía de memoria. 

Al abrir la puerta con su habitual sonrisa, Luca se encontró con el alcalde del pueblo, quien sin decirle nada, la tomó de la mano y la condujo a las afueras. En el claro, justo antes de llegar al bosque, la soltó y le dijo: 

- esta será ahora tu casa, no puedes seguir viviendo en la casita, es hora que encuentres un trabajo y te ganes tu dinero.

Luca, decepcionada miró al alcalde, bajó la cabeza y asintió. Se disponía a dar media vuelta cuando el alcalde tomo su mano y le hizo mirar a su espalda. Todo el pueblo estaba de pie, enfrente de un edificio extraño y nuevo, sujetando una pancarta que decía: FELIZ CUMPLEAÑOS LUCA!

Luca estaba confundida, y antes de que pudiera asimilar nada, el alcalde la hizo pasar al edificio nuevo. 

Era una biblioteca, una biblioteca inmensa con paredes altísimas forradas de estanterías llenas de libros. A Luca no le alcanzaba la vista para ver donde acababan los libros, estantes repletos de libros, millones de historias por descubrir...

Y, en un pequeño rincón alejado de los libros, había una puerta con un cartel que rezaba:

Luca, bibliotecaria de Bagne. 


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