Wednesday, September 30, 2015
Tuesday, September 29, 2015
Despertar
Una imagen con mucho que contar...a ti que te cuenta?
Un rumor de fondo contínuo. Metal. Cientos de miles de almas vacías pegadas a un dispositivo electrónico. Frío. Color gris. Miradas gachas. Así era Friedgard, la capital del imperio de Fitz I, soberano de todo el continente de Jumei, que ocupaba prácticamente dos tercios de la tierra, enfrentado al continente de Skald, enemigo acérrimo por la dominación y el poder.
En el colegio oficial de Kovalski, homologado por la administración imperial, en una classe enorme se concentraban 200 alumnos, un grupo de niños de ojos cansados y bocas rígidas que repetían al unisono una y otra vez los preceptos que les enseñaba la profesora: "El mayor sueño de un humano es ser útil a la sociedad. Hay que cumplir con el deber. Nunca detener la cadena. Nunca se debe cuestionar el mandato de las autoridades. Demos gracias a las comodidades que nos proporciona. El deber por delante del individuo..."
Esa tarde, 97430 regresaba a su cubículo en el sector 7, con su mirada inexpresiva, ajena a toda sensibilidad. Ya apenas hasta recordaba el nombre que su madre le puso, antes de que la "retirasen" por ir en contra de los intereses del imperio. Querer hacer creer a niños que deben anteponer su felicidad y cultivar ansias de explorar y descubrir nuevos mundos. ¡Qué tontería, no existe mayor felicidad ni verdad que la de nuestro emperador!
Jetla, Merta, Petra... ¿qué nombre le puso su madre? Bah, tanto da.
Pero mientras caminaba, se encontró con una anciana de ojos penetrantes. La anciana se detuvo delante de ella y le dijo "yo te conozco. Ven conmigo un momento, quiero que veas algo". La niña se sorprendió al ver a la anciana desconocida, pero algo en ella indicaba que debía seguirla. Caminaron durante unos 20 minutos y entraron a lo que parecía un piso/cubículo, pero tenía unas atípicas escaleras que descendían por debajo del suelo. Algo muy inusual para una ciudad tan diseñada al milímetro para que sea completamente simétrica.
Llegaron a una sala. ¡No era gris! Tenía las paredes de una curiosa textura rugosa, y de color amarronado. La anciana se acercó y le entregó un libro. Un libro... sólo los libros homologados por la administración imperial eran seguros y permitidos... aunque aquél libro no llevaba el sello imperial. "Niña, toma este libro. Este libro se llama El principito. Era el libro preferido de tu madre. Significaba mucho para ella, pues le enseñó a apreciar y valorar sus sentimientos, así como la belleza de la naturaleza, y a sentirse diferente, tener una identidad en este mundo masificado.".
97430 se sentía confusa ante estas palabras. No entendió muy bien que querían decir, aunque tomó el libro. "Tu nombre es Petra, querida. Tu madre quiso que lo llevaras con orgullo como la herencia más preciada que pudo darte antes de que la "retiraran". Petra. Petra. Así es como te llamas."
"Yo... Petra? Pero si soy 97430..."
"Y te parece un nombre bonito? Quisieron robarte el nombre antes de que nacieras, pero tu madre hizo todo lo que pudo para darte a ti, que eras lo que más quería, lo que te define como individuo diferente: un nombre y sueños por descubrir en un mundo ilimitado. Por favor Petra. Regresa a eso que llamas lugar de descanso y piensa sobre todo lo que te he explicado. Si deseas volver a recuperar tu identidad, tu pasado y, sobretodo, tu futuro, ven a verme".
Petra volvió muy pensativa al cubículo. Dentro del cubículo guardaba un pequeño peluche que su padre le regaló cuando era pequeña y un estuche de acuarelas que nunca había usado. Su padre... qué recuerdos de las nanas antes que también lo retiraran por ofender al imperio.
Pensó en las palabras de la anciana... la habían afectado muchísimo. Tanto que algo empezó a hervir dentro suyo. Tomó el estuche de acuarelas, y tachó su número del suelo mientras iba repitiendo y escribiendo su nombre constantemente: "¡Petra! ¡Petra! ¡Soy Petra!". En la ventana que daba hacia la grisácea calle empezó a reflejar allí con la pintura sus sueños y las imágenes de los cuentos que le explicaba su padre cuando ella era tan solo un bebé.
Había empezado el momento de recuperar la humanidad que le habían robado. Envolvió en la pequeña sábana que tenía su osito (al que decidió llamar Gizmo), sus pinturas de colores y salió del cubículo rumbo a visitar a la anciana. Quiero ser feliz y sonreír. Qué sensación más placentera y agradable en sonreír. ¡Quiero vivir en un mundo de sonrisas!
Saturday, September 26, 2015
Una mirada al espacio
La he visto y me ha parecido superromántica la imagen, como si tuvieras una casa bajo el agua, pero en vez de ser agua, es el infinito... Quién vive ahí? Qué hace? A dónde va? En qué piensa?
Un abrazo mi amor.
Cuánto tiempo había pasado? Un año, dos, más? Ya no recordaba cuánto hacía que no veía su sonrisa, ni cuánto hacía que no rozaba su piel, sus labios...Ella, siempre ella. Incluso aquí a años luz de ella, parecía que su presencia estaba en cada rincón, en cada esquina.
Un abrazo mi amor.
Cuánto tiempo había pasado? Un año, dos, más? Ya no recordaba cuánto hacía que no veía su sonrisa, ni cuánto hacía que no rozaba su piel, sus labios...Ella, siempre ella. Incluso aquí a años luz de ella, parecía que su presencia estaba en cada rincón, en cada esquina.
Se estaba volviendo loco, quizás, llevaba ya tres años viajando, orbitando alrededor del planeta con el fin de intentar crear una nueva civilización. Viajaba solo. Él lo quiso así. En un principio no quería participar en el proyecto, lo tenía todo. Era un científico de prestigio, se ganaba bien la vida lo tenía todo resuelto...pero entonces se cruzó con Ella.
No había visto jamás a una chica tan bella, morena de piel, el pelo azabache y grandes ojos oscuros que parecían mirar a través de su alma. Alayn.
Qué feliz que fue, y qué ciego. Todo el mundo le advirtió que no era más que una gran mentira, que habían visto a Alayn hacer lo mismo más de una vez que solo quería su dinero...pero él les ignoró. Hasta que un día lo vió, Alayn, su Alayn, colgada sonriendole a otro como le sonreía a él...qué ciego...
No dijo nada, no volvió a hablarle y ella tampoco le buscó. Ni un mensaje ni una palabra de despedida, nada. Aun así le parecía verla en cada esquina, en cada rincón. Así que se implicó en su proyecto y decidió embarcar, sólo.
Otros muchos embarcaron naves solos pero se relacionaban con las demás personas a través de las tecnologías o acoplando las naves para verse en persona. El proyecto era un éxito.
Pero él ya no formaba parte de el proyecto, se limitaba a observar y enviar informes, cada vez más espaciados pues la comunidad espacial había creado su propio diario que los científicos usaban para monitorizar los progresos de la sociedad. Ya no le necesitaban.
Nadie solicitaba nunca acoplarse a su nave, era una nave extraña y solitaria que flotaba alejada, mientras las demás flotaban en grupos simulando barriadas.
Allí, mirando al vacío a la nada, estaba por darse por vencido, ya lo tenía todo listo: la carta donde explicaba porque y la glock en la mesa, una bala.
El fantasma de Alayn seguía presente, no podía alejarse, no podía olvidarla.
Y entonces, la alarma de acoplamiento sonó.
Una nave se acercaba, alguien quería hablar con él.
Se arregló, escondió la nota y la glock. Abrió la puerta y una pequeña muchacha se presentó. De piel morena y ojos almendrados. Hablaron largo y tendido y cuando ella se fue se llevó también el fantasma de Alayn.
Thursday, September 24, 2015
Wednesday, September 23, 2015
Monday, September 21, 2015
Ebria de lecturas
Demasiado leer...puede ser malo? Qué le pasa o qué le pasó a esta chica? Te dejo para que hagas una historia :)
Te quiero
Te quiero
Annie llegaba agotada pero contenta de sus clases de inglés en un colegio de primaria. Al llegar a casa le esperaba como siempre su gata Katty para su comida y su dosis de mimos.
Pero ese día... algo había ocurrido en su hogar. Annie vió como todos sus libros estaban esparcidos por el sofá y el suelo. La primera reacción era de susto. ¿Habrían allanado su casa? ¿Ladrones? Lentamente Annie se acercó a la pila. A la que estuvo encima de ella, vio que los libros empezaron a temblar. Annie se alejó de un salto y agarró su teléfono, aunque rápidamente de la pila una pequeña figura emergió. ¡Era Aina, su alumna de segundo! ¿Qué hacía allí? ¿Cómo había entrado?
La pequeña hacía cara de cansada. "¡Hola señorita! Quería verla. He entrado a través de su libro de La vuelta al mundo en 80 días, no se enfade por favor". Annie empezó a mirarla con cara rara pero afable mientras escuchaba a la criaturita.
"Ostras Aina, no te esperaba ver en tal sitio y bajo esta montaña de libros. ¿Entrar a través de un libro? ¿Cómo lo has hecho?"
"Es que creo que tengo poderes señorita. Puedo crear agujeros a través de los libros y me absorben. Me introduzco en el mundo del libro por el cual puedo viajar, y cuando creo que he llegado a mi destino, creo otro agujero para salir y volver a casa. Pero mi mamá no me cree, que deje de decir cosas tontas..."
Annie sonrió "Aina, eso se llama imaginación. Los libros se hicieron para eso, para viajar a través de ellos mientras se leen, vivir historias increíbles y compartir las aventuras de grandes personajes. Me alegro muchísimo de que tengas tanta imaginación como para sentirte como dices".
Aina replicó "¡No, no, no! ¡De verdad, puedo crear agujeros, se lo quiero enseñar, señorita!". Aina tomó un libro al azar, y empezó a leer el título despacito. "Aquí poneeeeee... Alicia... en el país... de las maravillas... ¡vamos a entrar en este libro, profe!"
Dulce inocencia, pensó Annie. Se sentó en el sofá y tomó a Aina en brazos. "Vale, vamos a viajar a dentro!". Pero algo ocurrió. El libro, de repente empezó a brillar al contacto con Aina, y empezó a hacer ruido. Las páginas empezaron a pasar, las letras se diluían mientras pasaban, y, de repente, se cerró el libro.
"Vale, creo que me siento muy cansada y empiezo a ver cosas raras" dijo Annie. "Aina, te acompañaré a casa, llévate el libro si quieres. ¿Quieres merendar antes de irte? Te iré a buscar unas galletas."
Annie se dirigió a la cocina a buscar las galletas. Las abrió para coger una, pero había algo raro en ellas. Llevaban escritas las palabras "Cómeme". "Qué raro, no recuerdo haber comprado galletas con letras...". De golpe se veía a Aina reír "Jajajaja, conejito jajajaja".
Annie se dirigió al salón y vió a un conejo con traje correr, atravesando el salón de puerta a puerta. "¡Llego tarde, llego tarde!". El conejo al pasar hacia la sala de al lado se desvaneció. Sorprendida e incrédula, miró hacia la mesa, donde su novio dejaba la baraja de cartas, y estas, una a una, empezaban a salir de la cajita por su propio pie como su estuvieran vivas. "¿Qué está pasando aquí?".
Aina cogió a Annie de la mano "¡vamos a salir a jugar, profe!"
Saturday, September 19, 2015
La biblioteca en el mar
Libros, el mar, una chica bajo el mar, conocimientos enterrados esperando a ser descubiertos... Creo que es el combo definitivo para ti, mi amor. ¿No te parece?
¡Te quiero!
A Luca siempre le habían gustado los libros, leía desde que tenía uso de razón. Saltaba de una historia a otra, en sus manos siempre había un libro y sinó, lo llevaba en su mochila.
¡Te quiero!
A Luca siempre le habían gustado los libros, leía desde que tenía uso de razón. Saltaba de una historia a otra, en sus manos siempre había un libro y sinó, lo llevaba en su mochila.
La pequeña Luca no tenía más de diez años, pero era conocida en todo el pueblo de Bagne pues quedó huerfana cuando sólo tenía cinco años y desde los ocho vivía sola en su pequeña casita de madera. Por supuesto no tenía demasiado dinero, pero los vecinos del pueblo eran su gran família y siempre cuidaban de ella.
Un día, en el onceavo cumpleaños de Luca, alguien llamó a la pequeña casita de madera. Sin pensar demasiado, Luca fue a abrir, pues era normal que los vecinos se presentasen y le llevasen comida o simplemente fueran a pasar el rato y hacerle compañía, y aunque no tuviera gran cosa, Luca siempre ofrecía té y pastas.
La casita de madera no eran más que cuatro paredes y un tejado, tenía solo una habitación, un pequeño aseo y un fogón en el que calentar o cocinar. Aunque a Luca le encataba leer no tenía demasiado sitio en casa, solo tenía una caja con cuatro libros que heredó de sus padres, siempre leía las mismas historias y al final las aprendía de memoria.
Al abrir la puerta con su habitual sonrisa, Luca se encontró con el alcalde del pueblo, quien sin decirle nada, la tomó de la mano y la condujo a las afueras. En el claro, justo antes de llegar al bosque, la soltó y le dijo:
- esta será ahora tu casa, no puedes seguir viviendo en la casita, es hora que encuentres un trabajo y te ganes tu dinero.
Luca, decepcionada miró al alcalde, bajó la cabeza y asintió. Se disponía a dar media vuelta cuando el alcalde tomo su mano y le hizo mirar a su espalda. Todo el pueblo estaba de pie, enfrente de un edificio extraño y nuevo, sujetando una pancarta que decía: FELIZ CUMPLEAÑOS LUCA!
Luca estaba confundida, y antes de que pudiera asimilar nada, el alcalde la hizo pasar al edificio nuevo.
Era una biblioteca, una biblioteca inmensa con paredes altísimas forradas de estanterías llenas de libros. A Luca no le alcanzaba la vista para ver donde acababan los libros, estantes repletos de libros, millones de historias por descubrir...
Y, en un pequeño rincón alejado de los libros, había una puerta con un cartel que rezaba:
Luca, bibliotecaria de Bagne.
Wednesday, September 16, 2015
Tuesday, September 15, 2015
Lluvia de color
Hola mi amor, una imagen que parece más una pintura impresionista...que historia esconde?
Reykjavik, en un raramente temperado anochecer de otoño, Annie y Rydra pasean abrazados a orillas del río Ellioáa. Las hojas de los pocos árboles empezaban a teñirse de hermosas tonalidades rojizas y anaranjadas, el río otorgaba un intenso aroma y frescor al viento, y los farolillos, que empezaban a encenderse al paso de los dos enamorados a la par que caía la noche, intensificada la vida de aquel paseo. Para el frío que llevaban viviendo aquellos días, una tarde como esa era un regalo que debían aprovechar.
De repente, las casas de madera que yacían en la otra orilla también empezaron a iluminarse. Un precioso festín de colores, luz y vida empezaba a esbozarse vertiginosamente ante ellos. Annie se frotaba los ojos. ¿Estoy en una película de Disney? pensó.
Qué sonrisa más bonita dedicaron ambos Annie y Rydra al mundo. Acostumbrados a hacer locuras con una total falta de vergüenza ajena, ambos empezaron a dar vueltas, en 360 grados, con los brazos abiertos y la mirada en alto, intentando no perder ni un solo detalle de lo que estaban viviendo. ¿Cámara de fotos? ¡A la porra! ¡Prefiero mil veces llevarme para toda la vida un sentimiento intenso para nosotros!
Algunos transeúntes se detuvieron al ver a la jugona y joviosa pareja que se dejaban llevar como si una fuerza mágica manejara los hilos de sus cuerpos como si fueran marionetas. Algunos niños, al verlos, se unieron a la pareja a reír, saltar y jugar en esa piscina multicromada. - ¡Qué alegría, qué alboroto, saca la cámara, que quiero una foto! - Dijo Annie a Rydra. Rydra, con sus dotes de mago, sacó de la manga la cámara y, junto a ella, una carta: ¡la reina de tréboles!
Cuánto amor se respiraba en esa pareja. ¡Larga vida a ellos y eterno sea su amor!
Saturday, September 12, 2015
Puesta de sol
Hola mi amor. Una preciosa puesta de sol en el mar. ¿Qué podría ocurrir allí?
¡Un besito!
Anochecía y desde la más alta de las torres de su castillo, Lyana contemplaba como todo se surgía en la penumbra. Pocos sabían que el castillo en el que se escondía de día era suyo, en realidad pocos sabían quien era ella...por supuesto había multitud de leyendas sobre la hermosa chica que vivía atrapada en el castillo del acantilado. La bella Lyana, así la llamaban...y era bella sí.
¡Un besito!
Anochecía y desde la más alta de las torres de su castillo, Lyana contemplaba como todo se surgía en la penumbra. Pocos sabían que el castillo en el que se escondía de día era suyo, en realidad pocos sabían quien era ella...por supuesto había multitud de leyendas sobre la hermosa chica que vivía atrapada en el castillo del acantilado. La bella Lyana, así la llamaban...y era bella sí.
Lyana tenía una hermosa cabellera negra, piel blanca como el marfil, manos finas que siempre llevaba enguantadas hasta el codo y unos ojos color canela que reflejaban el ambar de la puesta de Sol.
Muchos caballeros se habían aventurado, pero ninguno había regresado y eso solo había alimentado la leyenda de que un monstruo alado tenía presa a Lyana, pues eran muchos los que habían visto una silueta alada entrar y salir de los grandes ventanales del castillo.
Pero todo aquello no eran más que leyendas, Lyana no era presa, el castillo era suyo y la realidad distaba mucho de lo que contaban las leyendas...
Anochecía, y en la penumbra Lyana sonreía, mientras las sombras se apoderaban de la habitación. Poco a poco la sedosa cabellera de Lyana se fue transformando en una larga cascada de plumas negras que rozaba el suelo, de sus hombros nacieron dos grandes alas negras, de sus manos finas y enguantadas salieron garras afiladas como diamantes y en su boca carnosa crecieron dos colmillos afilados. Sus ojos, otrora acanelados, se tornaron del color de la luna.
Lyana era una arpía, la reina de las arpías.
Durante el día aparentaba ser una princesa atrapada en un castillo y a los caballeros que llegaban hasta ella los entretenía diciéndoles que se quedaran porque al anochecer llegaba su carcelero al que tenían que dar muerte. Pero la realidad es que lo que encontraban era a la temible Lyana y su sequito de arpias reunidas para cenar.
Nadie sobrevivía.
Ya era de noche y desde la planta baja de la torre una voz gritaba:
- No temais bella dama, yo os salvaré.
Lyana sonrió a la luna, llamó a sus hermanas y bajó las escaleras.
Friday, September 11, 2015
Tuesday, September 8, 2015
Tres lunas
Hola mi amor, te dejó una imágen, que puede haber en esa playa, donde esta? Que se te ocurre?
Te quiero
Besos Annie.
Te quiero
Besos Annie.
Te diré qué hay en esa playa:
Una mirada se alza
ante un immenso mar.
Un universo por explorar
mil maravillas que experimentar.
Una chica observa las tres lunas
que iluminan la noche oscura.
Belta, Moriana y Amanuma
ensalzan su figura con frescura.
Sonidos de un mar eterno,
corriente vital.
Expande su mente
para que empiece a hablar:
Oh hermana Belta
que me sonríes desde arriba
como si conocieras mi destino
¿Qué me depara el camino?
Oh hermana Moriana
que me miras con ojos pícaros
Dime, ¿qué escondes
detrás de ti con ese reparo?
Oh hermana Amanuma
la más orgullosa de las tres lunas.
¿Cómo llegaré hasta ti
para vivir en tu mundo?
Ante la chica, un destello
ante el asombro, una escalera
ante la escalera, miedo
ante el miedo, curiosidad
ante la curiosidad, un paso adelante
ante un paso adelante, un mundo por descubrir
ante un mundo por descubrir, la eternidad.
Sunday, September 6, 2015
Una curiosa taberna
Hola mi Annie,
Me pregunto qué podría llegar a ocurrir en un lugar como el de la imagen. Se te ocurre alguna idea :)? Un besito
En el último amarradero del puerto, donde pocos llegaban paseando, había una taberna o eso decía el cartel. Un madero ajado por el viento y la lluvia donde a penas se leía, en pintura negra y trazos bruscos, TABERNA.
Me pregunto qué podría llegar a ocurrir en un lugar como el de la imagen. Se te ocurre alguna idea :)? Un besito
En el último amarradero del puerto, donde pocos llegaban paseando, había una taberna o eso decía el cartel. Un madero ajado por el viento y la lluvia donde a penas se leía, en pintura negra y trazos bruscos, TABERNA.
El cartel no anunciaba nada más y sino fuera por él nadie diría que ahi era posible entrar...un lugar tan destartalado que parecía que se derrumbaría a la mínima brisa, maderas oscuras y ajadas, el aspecto era tan desapacible que nadie osaba entrar, sin embargo todos veían luces en la taberna y todos se preguntaban, cómo podía estar abierto? . En el interior sin embargo, la cosa cambiaba...
La taberna no era un lugar comun, ni su aspecto ni su finalidad se asemejaba a la de la de una taberna normal. El interior era cálido, iluminado por lamparitas de aceite que jamás se apagaban, estaba llena de cachivaches de alrededor del mundo de todas las épocas y bebidas de todos los países y de todos los tiempos. Grog, su dueño, se afanaba en la limpieza todos los días hasta que anochecía y llegaban sus clientes.
Nadie iba aquel lugar, sin embargo al anochecer la taberna se llenaba con clientes muy especiales y exquisitos. Escritores como Shakespeare o Dante jugaban a las cartas con otras grandes mentes como Hume o Mendel, todos se reunían desde Einstein hasta Niestche pasando por todas las grandes personalidades de todos los tiempos: filósofos, escritores, matemáticos, científicos... no importaba. Lo único importante en la taberna era tener una gran mente...y estar muerto...
En la taberna no solo se reunían para jugar a las cartas o intercambiar opiniones, todos los que acudían a la taberna cumplian un objetivo comun: detectar e inspirar a todos aquellos que como ellos poseen una talento oculto. Así pues, llegaba un momento de la noche en el que se dividían segun su especialidad y en cada grupo escogían a un candidato que como ellos destacase en una materia concreta.
Cuando escogían al candidato le dejaban pequeñas migajas de pan para que desarrollase su talento y quizás tiempo después reunirse con ellos.
Wednesday, September 2, 2015
Tuesday, September 1, 2015
Retomando el hilo
Mmmm no hay foto! Y porque? Porque quiero ponértelo algo más difícil...quiero que intentes retomar una de mis historias, escribir una continuación y luego si quieres le añades una imágen.
Besos Annie :*
Retomo la historia de http://fantasyandheaven.blogspot.com.es/2015/07/el-templo-magico.html
Grandes leyendas y folklore se arremolinaron ante el gran templo de la esfera. Según cuenta la leyenda, la esfera perdió todo su poder para convertirse en una simple piedra brillante, como símbolo de que los humanos han de desear comportarse de manera fraternal con los demás y a estar en paz consigo mismos.
Semanalmente, alrededor del templo se concentraban mercaderes en busca de su suerte, ofreciendo a aquellos que se paseaban alrededor de sus estrechos y colmados pasillos productos, reliquias y rarezas de alrededor del mundo. El ser humano aprendió a vivir en comunión con la naturaleza y con su especie hace ya 500 años. Las personas se movían libremente por todas partes, sin miedo como antaño, acompañados eternamente de una sed por aprender y compartir sus hallazgos en los mercados.
Como cada viernes por la mañana, Irene y David salieron a dar un paseo por el Mercado de los Mitos, nombre dado por los juglares y mercaderes que acudían, libros andantes que allá donde se movían llenaban las mentes de sus oyentes con imágenes de extraordinarios paisajes y criaturas emblemáticas.
A Irene le encantaban en especial los puestecillos de Liu Xin, Ryoto Murakami y Hassan Al-Hakar, avezados mercaderes procedentes de China, Japón y Arabia respectivamente. Los tres ancianos se pasaban literalmente todo el día debatiendo sobre historia, matemáticas, política, educación... y por supuesto se explicaban mútuamente sus experiencias en distintas partes del mundo sentados con una taza de té. Incluso en la mesa siempre había servidas sillas, platos y tazas de más para animar a quién lo deseara unirse a ellos.
Liu decía siempre que él no vendía productos, sinó aromas: aceites de flores procedentes de selvas australianas, tés tradicionales chinos y polvos de jazmín eran los preferidos de Irene: frescos, relajantes, sientes como toda una corriente de olor penetra en tu nariz. Irene también le encantaba la explosión de colores y formas que formaban los Pai-Pais de Ryoto. A David le gustaba más el olor a desierto que se desprendía de las vasijas de oro del puestecillo de Hassan... aunque tuvieran gustos diferentes, Irene y David estaban de acuerdo en una cosa: las tres tiendas juntas eran un compendio mágico de donde nunca podías salir igual.
Irene y David no se lo pensaron ni dos veces para abalanzarse sobre los sillones (raramente, cabe decir) vacíos de la mesa de los tres mercaderes. "¡Irene, muchacha hermosa, te estábamos esperando!" exclamó Hassan con una gran y abierta sonrisa. "Hoy tenemos té de plantas tropicales y galletas de gengibre. Les estaba contando a estos dos carcamales cómo obtuve estas valiosas plantas." dijo haciendo una mueca graciosa a los otros dos mercaderes. Éstos replicaron poniendo ojos de sarcasmo mientras reían. "No te lo vas a creer... pero me las regaló un enorme gigante. Un tipo algo bruto, pero con un corazón que no le cabía en su enorme cuerpo."
"¿En serio? ¿Dónde?" dijo Irene, medio-embriagada por los aromas y colores de las tres tiendas "Cómo me encantaría algún día poder conocer algunas de las criaturas de las que nos habláis...".
"Pequeña rana, no te creas la mitad de lo que cuenta este viejo gruñón!" dijo Ryoto mientras soltaba una sonora carcajada junto a Liu. David en silencio les sonrío y siguió escuchando.
"Algún día los conocerás, pequeña" dijo Hassan con una tierna sonrisa y guiñando un ojo "recuerda que estás en el templo de la esfera de los deseos, cualquier cosa puede ocurrir.". Bebió un sorbo de su té y prosiguió narrando la historia de cómo un Dios gigante le entregó esas míticas plantas que concedían la eterna juventud a quién las bebiera, preparadas de una manera solo conocida y escrita en ancestrales pergaminos.
La mañana pasó volando para Irene. Con una exhuberante felicidad, Irene se despidió de los tres mercaderes hasta la próxima historia. Irene y David se llevaron un Pai-Pai con bordados violeta, un aceite de masaje de turquesas y una vasija de oro de Palmira. Mientras caminaban hasta casa, David abrazó a Irene y se fundieron ambos en un beso mientras la puerta de su hogar se cerraba.
Subscribe to:
Posts (Atom)


