Demasiado leer...puede ser malo? Qué le pasa o qué le pasó a esta chica? Te dejo para que hagas una historia :)
Te quiero
Te quiero
Annie llegaba agotada pero contenta de sus clases de inglés en un colegio de primaria. Al llegar a casa le esperaba como siempre su gata Katty para su comida y su dosis de mimos.
Pero ese día... algo había ocurrido en su hogar. Annie vió como todos sus libros estaban esparcidos por el sofá y el suelo. La primera reacción era de susto. ¿Habrían allanado su casa? ¿Ladrones? Lentamente Annie se acercó a la pila. A la que estuvo encima de ella, vio que los libros empezaron a temblar. Annie se alejó de un salto y agarró su teléfono, aunque rápidamente de la pila una pequeña figura emergió. ¡Era Aina, su alumna de segundo! ¿Qué hacía allí? ¿Cómo había entrado?
La pequeña hacía cara de cansada. "¡Hola señorita! Quería verla. He entrado a través de su libro de La vuelta al mundo en 80 días, no se enfade por favor". Annie empezó a mirarla con cara rara pero afable mientras escuchaba a la criaturita.
"Ostras Aina, no te esperaba ver en tal sitio y bajo esta montaña de libros. ¿Entrar a través de un libro? ¿Cómo lo has hecho?"
"Es que creo que tengo poderes señorita. Puedo crear agujeros a través de los libros y me absorben. Me introduzco en el mundo del libro por el cual puedo viajar, y cuando creo que he llegado a mi destino, creo otro agujero para salir y volver a casa. Pero mi mamá no me cree, que deje de decir cosas tontas..."
Annie sonrió "Aina, eso se llama imaginación. Los libros se hicieron para eso, para viajar a través de ellos mientras se leen, vivir historias increíbles y compartir las aventuras de grandes personajes. Me alegro muchísimo de que tengas tanta imaginación como para sentirte como dices".
Aina replicó "¡No, no, no! ¡De verdad, puedo crear agujeros, se lo quiero enseñar, señorita!". Aina tomó un libro al azar, y empezó a leer el título despacito. "Aquí poneeeeee... Alicia... en el país... de las maravillas... ¡vamos a entrar en este libro, profe!"
Dulce inocencia, pensó Annie. Se sentó en el sofá y tomó a Aina en brazos. "Vale, vamos a viajar a dentro!". Pero algo ocurrió. El libro, de repente empezó a brillar al contacto con Aina, y empezó a hacer ruido. Las páginas empezaron a pasar, las letras se diluían mientras pasaban, y, de repente, se cerró el libro.
"Vale, creo que me siento muy cansada y empiezo a ver cosas raras" dijo Annie. "Aina, te acompañaré a casa, llévate el libro si quieres. ¿Quieres merendar antes de irte? Te iré a buscar unas galletas."
Annie se dirigió a la cocina a buscar las galletas. Las abrió para coger una, pero había algo raro en ellas. Llevaban escritas las palabras "Cómeme". "Qué raro, no recuerdo haber comprado galletas con letras...". De golpe se veía a Aina reír "Jajajaja, conejito jajajaja".
Annie se dirigió al salón y vió a un conejo con traje correr, atravesando el salón de puerta a puerta. "¡Llego tarde, llego tarde!". El conejo al pasar hacia la sala de al lado se desvaneció. Sorprendida e incrédula, miró hacia la mesa, donde su novio dejaba la baraja de cartas, y estas, una a una, empezaban a salir de la cajita por su propio pie como su estuvieran vivas. "¿Qué está pasando aquí?".
Aina cogió a Annie de la mano "¡vamos a salir a jugar, profe!"
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