Thursday, November 10, 2016

Témpano en las profundidades


El árbol sagrado


En el eje central del desierto de Arian se erige uno de los más grandes monumentos a la vida: El Sagrado Árbol de la Tierra. De hecho se dice que, aún cuando la Tierra era todavía una gran bola incandescente, éste fue el primer ser vivo que la habitó y que a partir de su tronco nació la vida que actualmente conocemos.

El pueblo más singular del mundo


Monday, October 31, 2016

La cueva de los cien reyes


El valle de Selfánida era un punto singular de la geografía Asiática. Completamente rodeado por escarpadas montañas, era prácticamente imposible llegar al interior si no eras nativo y te conocías perfectamente los entresijos del camino. La gente que vivía allí estaba completamente aislada del mundo exterior, y las únicas noticias que llegaban venían de boca de mensajeros o cazatesoros.

Cazatesoros? Si algo caracteriza el valle de Selfánida es que, al tratarse de una tierra prácticamente virgen abundaban minerales de todo tipo: mármol, plata, pirita, pizarra, esmeraldas, aguamarinas, rubíes, oro... Un auténtico tesoro que aguardaba con impaciencia ser extraído sólo por los más tenaces. Sin embargo, todos los minerales se encontraban en una enorme y ostentosa cueva habitada por el Dragón Mefianos. Mefianos era el guardián y señor del pueblo, un Dragón Perla, con las escamas de los de una perla como su nombre indica, y con una inteligencia equivalente o superior a la de los humanos más competentes. Los lugareños le rendían homenaje y cuidados diarios y, a cambio, Mefianos les ofrecía parte de sus riquezas así como protección contra intrusos indeseables.

Aquel cazatesoros extranjero que decidiera aventurarse en la cueva sólo podía obtener permiso para obtener alguna de sus riquezas de varias maneras: o en un combate contra el mismísimo Mefianos y, en caso de lograr herirlo sin morir, obtenías permiso para tomar algo; superar una de las caprichosas y extremadamente complicadas pruebas o adivinanzas que le gustaba proponer... o convertirte en su siervo de por vida..., ¿pero de qué te servirían entonces las riquezas? Cabe destacar que para afrentar cualquiera de sus desafíos debes poner inmediatamente tu vida en juego; el combate contra Mefianos era a muerte y fallar alguna de sus pruebas implicaba terminar siendo sacrificado como alimento. Así que si decidías ir a por sus tesoros, más vale que tuvieras mucha confianza en tu habilidad para salir airoso.

Y no, organizarse en grupos para intentar matarlo era imposible; los dragones perla se diferencian del resto de dragones en su regeneración. No importa cuantas veces lo hieras, su cuerpo se regenera sin esfuerzo. De hecho es como si tuvieran algún tipo de protección divina, y de hecho se les llama "mascotas de los Serafines".

A pesar de todo, Mefianos no era para nada un dragón malvado; sencillamente era cuidadoso, cauteloso y sólo quería poder beneficiar a aquél que realmente se lo mereciera o lo hubiera ganado con esfuerzo, dedicación y coraje.

Sunday, October 30, 2016

Un remanso de paz en el universo


Tras la guerra intercolonial en la que las colonias rebeldes de la Tierra intentaron declarar su independencia, el planeta Tierra se quedó en una mera y vasta tierra yerma desprovista de vida. Los que aún se niegan a abandonar intentan sobrevivir como mejor pueden. La mayoría se ha hecho o cazarrecompensas cazando bandidos que asaltan las caravanas espaciales, o buscadores de artefactos que hayan podido quedar enterrados en los escombros de las antiguas ciudades para venderlas al mercado negro. Hay poco trabajo, y hay que apañárselas.

Aunque la mayoría de los humanos ya han abandonado la tierra en busca de nuevas oportunidades, eso no le importó mucho al viejo Rusty. Durante la guerra su bar quedó destruído, pero lejos de derrumbarse y abandonar toda esperanza, montó un local en el interior de la estructura de una nave destruída en tiempos de la guerra. Ese local se convirtió en el punto principal de reunión tanto de cazarrecompensas, como buscadores de artefactos, como incluso de bandidos. El bar estaba considerado territorio neutral, con lo cuál regía para todos un código de honor, sin importar las circunstancias.

"Ehh Rusty, pónme uno bien cargado" dijo un cliente que se encontraba sentado en una mesa del rincón junto a otros cinco hombres. Por las pintas que llevaban debían ser contrabandistas vendiendo o intercambiando información.

"¡Marchando! Rachel, whisky ron a la dieciséis!" Rachel era la hija de Rusty. Era muy conocida en el bar, puesto que si no estaba sirviendo bebidas, estaba sentada en el piano de cola tocando y cantando para gozo de los clientes. No sabría decir la cantidad de idiotas que se le habrán acercado para pedirle que se case con ellos con banales promesas de viajes intergalácticos, fortunas irreales o a saber qué otra barbaridad. Y tampoco sabría decir la cantidad de peleas que se han producido por ellas, peleas immediatamente acalladas por el resto de clientes del local que no iban a permitir que un deleite como escuchar una pieza de la señorita Rachel fuera interrumpido. Digamos pues que existía un equilibrio de fuerzas en el bar que mantenía protegida a la chica.

Los buscadores de artefactos también se solían concentrar en mesas alejados del resto de la morralla. Se supone que gente así debía tener información por la que muchos pagarían pequeñas fortunas. Sin embargo eran demasiado recelosos con sus informaciones, con los que cuando se arremolinaban lo hacían para apostar sus hallazgos en diferentes juegos de azar o jugando a póker. Aunque alguno había que, lejos de ser típicamente individualista, prefería intentar montar sociedades para encontrar objetos con mayor probabilidad de éxito al coste de repartir las ganancias.

Finalmente los cazarrecompensas eran mucho más silenciosos y discretos. Algunas de sus posibles presas podían estar en ese momento en el bar, así que no convenía llamar mucho la atención a riesgo de convertirse en un blanco fácil.

Un universo caótico, pero siempre quedarán aquellos pequeños remansos de paz en los que poder desahogarse y relajarse (o relativa paz).


Saturday, October 29, 2016

Revolucion 2.0

La misma imagen dos puntos de vista

Año 6G. Gris. Despues de que se descadenara una guerra debido a los mensajes de protesta y al arte reivindicativo, habia empezado una era gris.

La era gris, el nombre lo definia a la perfeccion. No habia color. Las ciudades eran monocromas, la vida era monocromatica, todo estaba planeado, pactado...naces, aprendes, creces, trabajas, tienes hijos.

La humanidad habia perdido aquello que la diferenciaba del resto de animales, ya no era humana, era un rebaño de animales que actuaban segun un guion.

Cuando alguien se salia de ese guion, se silenciaba. Simple. Nadie queria desaparecer, nadie queria ser silenciado.

Aun asi...

Existian sociedades secretas que luchaban por la recuperacion del arte. Por devolver el color a la vida...No obstante, las pinturas eran ilegales...no se podia acceder a material artistico sin levantar sospechas.

Eric y su equipo trabajabaron muy duro para intentar resolverlo...hasta que un dia Ariel dio con la solucion: 
"Si solo pudieramos revivir a los grandes artistas..."

Eric se la miro pasmado. Claro! Ellos no podian producir arte, pero podian utilizar el desarrollo tecnologico a su favor.

Asi empezo el proyecto Lyana.

Eric y su equipo empezaron a construir un cyborg. Nadie levantaba sospechas por construir un cyborg, era algo habitual...escogieron un modelo muy comun usado para ayudar con las tareas del hogar.

Ensamblaron el esqueleto del cyborg y lo pusieron a incubar, como todos. Mientras el cyborg estaba en incubacion habia que introducirle la memoria y las habilidades necesarias para que desarrollase su cometido.

Esta parte fue la mas compleja, pero Eric y su equipo consiguieron desencriptar archivos prohibidos y obtuvieron millones de imagenes , millones de archivos teoricos y referencias de los grandes artistas como Da Vinci, Picasso, Renoir...

Insertaron los archivos en la memoria del cyborg. 

Entonces ocurrio algo extraño, el liquido del interior de la capsula se tiño con infinidad de colores. 

Mientras Eric y su equipo lo miraban maravillados...saltaron las alarmas.

"Tenemos compañia" anuncio Artemis. 

Eric no se lo penso dos veces, metio la capsula del cyborg en su camioneta y condujo hacia las afueras de la ciudad...sabia que lo seguirian pero al menos asi ganaria tiempo para iniciar la sequencia que pondria en funcionamiento a Lyana.

Las sirenas de la policia les pisaban los talones, mientras la voz robotica anunciaba que la sequencia de iniciacion se habia completado al 90%

Mientras Artemis y Eric vigilaban la capsulaba Ariel iba al volante de la camioneta.
"Chicos, voy a fingir una averia...abandonaremos la camioneta y seguiremos a pie...nos buscan a nosotros...tenemos que alejarlos de Lyana"

Eric y Artemis asintieron, la policia no sabia nada de su proyecto...antes de abandonar la camioneta los tres miembros del equipo hicieron un video explicando la situacion, para que Lyana supiera cual era la razon de su existencia.

"Lyana, tu tienes las habilidades y los conocimientos necesarios para devolver el color a este mundo...busca a los que son como tu, busca a los que se esconden y juntos devolved la vida al mundo"

Ariel hizo petardear el motor...entonces los tres salieron corriendo de la camioneta, lo mas lejos posible, mientras corrian oyeron la voz automatizada de la capsula que decia: sequencia de incio completada.

Habian ganado. Lyana estaba activa.

La policia se les echo encima.

Todo se volvio negro...

Extincion

Un pequeño ser, el ultimo de su especie que desparece...porque, que son? Quien era?

El Bosque de las Ilíadas era un lugar sagrado repleto de vida, y ha sido preservado y custodiado durante miles de años. Los troncos de los árboles, los arbustos y flores del subsuelo, las místicas criaturas que habitaban el lugar... hablaban tomos enteros con historias de valerosos héroes que se habían nutrido del lugar para encontrar la fuerza necesaria para afrontar sus tribulaciones, sabios y filósofos que peregrinaban en busca de un aire que les ayudara a inspirarse y encontrar el camino de la iluminación, músicos en busca de aquellas notas musicales que dieran el último toque a sus composiciones, pintores que buscaban la pincelada ideal para sus obras...

De entre las criaturas que habitaban el lugar destacaban los Elorati. Pequeños seres mitad árbol, mitad hada, eran los encargados de alimentar, cuidar y dar vida a la flora del lugar. 

El ciclo de vida de un Elorati era un proceso increíble, desde su nacimiento a su muerte: una vez por año, los árboles del lugar segregan en sus hojas diminutas gotas de savia que se van acumulando durante un período de dos meses. Cuando se ha acumulado lo suficiente, el peso de la propia gota hace que se precipite hacia el suelo, cayendo siempre justo en las hojas de una flor que sirve de alimento. Cuando la flor receptora de la gota consume todos los nutrientes, ésta se desarrolla y adopta la forma de la hada que es el Elorati, con alas para volar y cuerpo tallado en madera.

Durante los próximos 2 meses aprenden a volar y aprenden a cuidar y a regenerar los árboles enfermos. Los Elorati viven en comunión con el resto de especies. De hecho algunos deciden desarrollar habilidades o profesiones que los hacen únicos. Por ejemplo, algunos deciden hacerse carpinteros y ayudan a las aves del lugar a formar nidos en las ramas de los árboles. Otros deciden ser instructores de otros nuevos Elorati. Otros deciden seguir sus corazones y deciden seguir en sus aventuras a cualquier héroe que se crucen en su camino. Y algunos otros son más pícaros y bromistas y deciden pasar el tiempo jugando.

Finalmente, cuando sienten que ha llegado su momento, el Elorati vuelve a la flor donde nació para convertirse nuevamente en savia y ayudar al nacimiento de nuevas hadas guardianas.

Pero recientemente las cosas no estaban marchando del todo bien. Sin una razón aparente que los seres del bosque pudieran dar, las lluvias eran cada vez más escasas y la tierra se agrietaba, secando y dejando sin sustancia el subsuelo del bosque, lo que a su vez impactaba directamente a los recios árboles milenarios. Era otoño, época de lluvias, y sin embargo la temperatura no dejaba de incrementarse sin cesar año tras año.

Además, cada vez estaban siendo más numerosos los casos de animales que presentaban un aspecto deplorable debido a la falta de alimento y de agua. Es más, muchos estaban muriendo. Y no pasó mucho tiempo hasta que afectara a los Elorati. Algunos de ellos se empezaban a sentir tan débiles que hasta habían perdido la capacidad de volar y no podían ni erguirse.

¿Qué estaba ocurriéndole al bosque? Nunca antes habían estado en tal desesperada situación.

Ante la emergencia, los Elorati decidieron reunirse para acordar un plan con el que afrontar esta gran crisis. Como primer paso, decidieron enviar un escuadrón de exploración para saber qué estaba provocando este cambio climático y así poder tomar las medidas oportunas.

Seis meses después, el escuadrón de exploración regresó al bosque, aunque bastante diezmado y menos numeroso de como se fue para la desagradable sorpresa de todos. Reunieron el consejo y explicaron su historia.

El ser humano ya no era como antaño. Su especie ha evolucionado a un ser capaz de adquirir rapidísimamente nuevo conocimiento y crear gigantes mecánicos a gran velocidad con una facilidad pasmosa. Todo aquél estilo de vida sosegado y calmado en comunión y respeto por la naturaleza había sido reemplazado por una vida estresante y consumista, conviertiendo la extracción de la esencia de vida del planeta en una actividad contínua en pro de su egoísta comodidad, sin pensar en las consecuencias para el resto de seres vivos.

La historia estremeció al consejo. Durante varias horas deliberaron qué hacer y cómo afrontar esta situación. "Debemos proteger el bosque a toda costa" clamaron a la vez todos de manera continuada. Y entonces, se tomó una dura decisión: Se enviaría un séquito de mensajeros a parlamentar con los humanos para que cesaran en su actividad de desgaste del planeta y recuperar un estilo de vida más respetuoso con la vida... o de los contrario se verían obligados a entrar en guerra contra aquellos que durante tantos siglos habían apoyado y acompañado. Era un plan duro, pero estaba en juego el futuro de todos los seres vivos del bosque.

Cuán inocentes fueron los Elorati al pensar que podrían parlamentar y enfrentarse a la codicia humana con tanta facilidad...