Saturday, October 29, 2016

Extincion

Un pequeño ser, el ultimo de su especie que desparece...porque, que son? Quien era?

El Bosque de las Ilíadas era un lugar sagrado repleto de vida, y ha sido preservado y custodiado durante miles de años. Los troncos de los árboles, los arbustos y flores del subsuelo, las místicas criaturas que habitaban el lugar... hablaban tomos enteros con historias de valerosos héroes que se habían nutrido del lugar para encontrar la fuerza necesaria para afrontar sus tribulaciones, sabios y filósofos que peregrinaban en busca de un aire que les ayudara a inspirarse y encontrar el camino de la iluminación, músicos en busca de aquellas notas musicales que dieran el último toque a sus composiciones, pintores que buscaban la pincelada ideal para sus obras...

De entre las criaturas que habitaban el lugar destacaban los Elorati. Pequeños seres mitad árbol, mitad hada, eran los encargados de alimentar, cuidar y dar vida a la flora del lugar. 

El ciclo de vida de un Elorati era un proceso increíble, desde su nacimiento a su muerte: una vez por año, los árboles del lugar segregan en sus hojas diminutas gotas de savia que se van acumulando durante un período de dos meses. Cuando se ha acumulado lo suficiente, el peso de la propia gota hace que se precipite hacia el suelo, cayendo siempre justo en las hojas de una flor que sirve de alimento. Cuando la flor receptora de la gota consume todos los nutrientes, ésta se desarrolla y adopta la forma de la hada que es el Elorati, con alas para volar y cuerpo tallado en madera.

Durante los próximos 2 meses aprenden a volar y aprenden a cuidar y a regenerar los árboles enfermos. Los Elorati viven en comunión con el resto de especies. De hecho algunos deciden desarrollar habilidades o profesiones que los hacen únicos. Por ejemplo, algunos deciden hacerse carpinteros y ayudan a las aves del lugar a formar nidos en las ramas de los árboles. Otros deciden ser instructores de otros nuevos Elorati. Otros deciden seguir sus corazones y deciden seguir en sus aventuras a cualquier héroe que se crucen en su camino. Y algunos otros son más pícaros y bromistas y deciden pasar el tiempo jugando.

Finalmente, cuando sienten que ha llegado su momento, el Elorati vuelve a la flor donde nació para convertirse nuevamente en savia y ayudar al nacimiento de nuevas hadas guardianas.

Pero recientemente las cosas no estaban marchando del todo bien. Sin una razón aparente que los seres del bosque pudieran dar, las lluvias eran cada vez más escasas y la tierra se agrietaba, secando y dejando sin sustancia el subsuelo del bosque, lo que a su vez impactaba directamente a los recios árboles milenarios. Era otoño, época de lluvias, y sin embargo la temperatura no dejaba de incrementarse sin cesar año tras año.

Además, cada vez estaban siendo más numerosos los casos de animales que presentaban un aspecto deplorable debido a la falta de alimento y de agua. Es más, muchos estaban muriendo. Y no pasó mucho tiempo hasta que afectara a los Elorati. Algunos de ellos se empezaban a sentir tan débiles que hasta habían perdido la capacidad de volar y no podían ni erguirse.

¿Qué estaba ocurriéndole al bosque? Nunca antes habían estado en tal desesperada situación.

Ante la emergencia, los Elorati decidieron reunirse para acordar un plan con el que afrontar esta gran crisis. Como primer paso, decidieron enviar un escuadrón de exploración para saber qué estaba provocando este cambio climático y así poder tomar las medidas oportunas.

Seis meses después, el escuadrón de exploración regresó al bosque, aunque bastante diezmado y menos numeroso de como se fue para la desagradable sorpresa de todos. Reunieron el consejo y explicaron su historia.

El ser humano ya no era como antaño. Su especie ha evolucionado a un ser capaz de adquirir rapidísimamente nuevo conocimiento y crear gigantes mecánicos a gran velocidad con una facilidad pasmosa. Todo aquél estilo de vida sosegado y calmado en comunión y respeto por la naturaleza había sido reemplazado por una vida estresante y consumista, conviertiendo la extracción de la esencia de vida del planeta en una actividad contínua en pro de su egoísta comodidad, sin pensar en las consecuencias para el resto de seres vivos.

La historia estremeció al consejo. Durante varias horas deliberaron qué hacer y cómo afrontar esta situación. "Debemos proteger el bosque a toda costa" clamaron a la vez todos de manera continuada. Y entonces, se tomó una dura decisión: Se enviaría un séquito de mensajeros a parlamentar con los humanos para que cesaran en su actividad de desgaste del planeta y recuperar un estilo de vida más respetuoso con la vida... o de los contrario se verían obligados a entrar en guerra contra aquellos que durante tantos siglos habían apoyado y acompañado. Era un plan duro, pero estaba en juego el futuro de todos los seres vivos del bosque.

Cuán inocentes fueron los Elorati al pensar que podrían parlamentar y enfrentarse a la codicia humana con tanta facilidad...

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