Las profundidades del océano han sido siempre un misterio para los seres de la superficie, un reto atractivo para todos aquellos tenaces exploradores que siempre se han querido preguntar qué hay más allá de lo que su vista alcanza a ver. Tan cerca, y a la vez tan lejos. Un afán descubridor que enorgullecía las almas de todos aquellos vivaces marineros y buceadores, al sentirse los amos y señores de tal sentimiento.
Cuán errados estaban los humanos. Los mares estaban llenos de vida y de distintas especies que han evolucionado y formado comunidades. Un caso especial son los arrecifes de coral del mar de Australia. Allí se había llegado a desarrollar una especie marina única: los Aquoi. Diminutos seres mitad pez mitad elfo, habían formado comunidades arraigadas en los arrecifes. Una vista maravillosa y multicolor harmonizada con el vals de las olas del mar.
Coraline era una jovencísima y hermosa Aquoi, cortejada constamente por los Aquithai (guerreros Aquoi) más apuestos. Sin embargo su interés se alejaba enormemente del tópico militar. Su amigo Galem, un joven algo descuidado pero altamente despierto, fue el que despertó en ella el sentido de la curiosidad: curiosidad para descubrir que hay más allá del horizonte, curiosidad para conocer qué se esconde detrás de una persona (Coraline llegaba a ser algo impertinente a veces cuando demostraba su incredulidad con alguien u observaba algun comportamiento alejado de lo común en otros animales o incluso Aquoi), curiosidad para descubrir hasta dónde era capaz de llegar.
La superficie... ese lugar inaccesible para ella... días y días enteros sentada en la cueva de las ostras divagando con Galem sobre qué secretos escondía la superficie. Nadie sabía que había. Algunos de los Aquoi más ancianos respondían con 3 simples palabras: "No os acerquéis". ¿Por qué? Ésa era la constante pregunta que ambos se hacían y nadie sabía responder de una manera concisa y convincente. ¿Habría también corales de tierra? ¿Habría comida rica? ¿Habría seres como nosotros?
No... Coraline no quería resignarse a ello y guardar ese resquemor dentro de sí. Así que decidió, junto a Galem y de manera sigilosa, acercarse a la orilla. Y en esas, vieron acercarse un pequeño bote. La naturaleza fisgona de Coraline hizo que se acercara. ¿Qué era aquello tan grande? Parecía una casa. ¿Qué debería de contener? A pesar de los gritos de Galem, Coraline se adentró en un pequeño agujero que divisó en el casco, y acto seguido fue absorbida rápidamente por el agujero sin que pudiera hacer absolutamente nada. Quedó inconsciente.
...
Al despertarse, Coraline se vió en un pequeño coral enorme. Intentaba llegar a uno de los extremos, pero por todas partes había una especie de pared invisible que le impedía llegar a los bordes de ese coral. Se iba poniendo cada vez más nerviosa, hasta que se dió cuenta de que no estaba en el mar, sinó atrapada en una pecera.
Los sonidos que la Aquoi emitía despertaron a una gran bestia que yacía al otro lado de la pared invisible. La bestia se acercó y le dijo "¡Con tanto ruido no me dejas dormir...! ¡Ah! Pero tú eres un pez nuevo, no te había yo visto antes."
"Por favor, ayúdame a salir y a volver al mar" suplicó Coraline.
La bestia, sonrió por unos instantes "tranquila, si lo que quieres es que te devuelva al mar te devolveré, no te preocupes. Pero antes de hacerlo, dime, ¿Quién eres? Nunca había visto ningún pez parecido a ti."
"Antes de responderte, ¿quién y qué eres tú?"
La bestia se irguió toda orgullosa "Ejem, yo... pues soy un gato como puedes ver. Me llamo Keyron. Ese pez que te acompaña a tu lado es Priscilla. Ambos hacemos compañía a nuestro amo, un viejo y retirado marinero que decidió vivir cerca del mar en este bote."
Coraline de golpe se tranquilizó. Aquél ser enorme no parecía ahora tan aterrador "Me llamo Coraline. Soy una Aquoi que se ha extraviado y separado de su amigo, ya que tenía deseos ardientes de conocer y saber qué habitaba en este bote y de descubrir la superficie..."
El gato soltó una carcajada "Pequeño pez, no has escuchado nunca el dicho "La curiosidad mató al gato"? Almenos no te sientes sola, los gatos también somos curiosos por naturaleza, sencillamente no podemos evitarlo."
Coraline esbozó una sonrisa ante la sorpresa "Oh, parece que ya tenemos algo en común. ¿Has conocido alguna vez la superficie?"
"¡Por supuesto! Ya sé, hagamos un trato... regresa mañana por el mismo lugar en el que entraste (aunque trata de hacerlo con más suavidad). Si tu me explicas cómo es el fondo del mar y qué eres, yo te explicaré todo lo que sé de la superficie. ¿Hecho?"
Qué grata sorpresa se llevó Coraline en su primera travesía fuera del mar. Galem no se lo iba a creer cuando regresara de todo lo que aprendería de esa charla. ¿Qué era sensación interna que sentía? Era como si el cuerpo de repente se le ensanchara. Estaba claro. Mañana hay que regresar.