Tuesday, December 8, 2015

Hoguera de recuerdos

Hola mi vida, siempre he oído decir a las personas que no se puede ser amigo de alguien a quien quisiste porque donde hubo fuego cenizas quedan...esta imagen me recuerda a esa frase, a ti que te parece? Cuéntame algo
Besos Annie

Una noche tranquila. Sólo el rumor del silencio, el movimiento de las hojas de los árboles  y el chispeo de las brasas de la fogata que habían encendido acompañaban a Susanne y Albin en la escapada de acampada que habían decidido tomarse. Habían sido unas semanas duras allí en la gran ciudad. Pero eso sólo hacía que resaltar el gran placer y sosiego que otorgaba estar allí.

Hacía algo de fresco. Susanne se acurrucó en el pecho de Albin, ambos sentados delante de las brasas. Era curioso... es un simple fuego... y sin embargo, estaban con la mirada vacía observando las brasas, como si pudieran ver a través del fuego y del humo. Susanne acercó el dedo al humo, dibujando formas al azar como entretenimiento.

"Hacía tiempo que no teníamos un momento así para los dos, Susanne" dijo Albin. "Sabes... verte aquí acurrucada a mi lado... sonriente mientras dibujas formas en el humo y disfrutando de ello como una niña a la que le regalan su primera muñeca... No sólo me hacen pensar en lo feliz y tremendamente libre que me siento a tu lado. Creo que a través del humo puedo ver dibujado nuestro futuro."

Susanne giró la cabeza hacia Albin, sonrío y besó a Albin tiernamente en los labios. "Soy así porque a tu lado puedo ser así. No sólo ser yo misma, sinó poder ser como yo quiera ser en todo momento sin que me juzgues." Se tomó una pequeña pausa para mirar de nuevo las brasas. "Qué relajante es ver una fogata encendida... transmite un calor muy agradable... casi diría que penetra en el corazón. Un corazón construído a base de recuerdos... Mira las brasas, porque creo que puedo ver todos esos recuerdos."

Susanne empezó a hablar suavemente "Recuerdo cuando era pequeña... y veraneaba en el pueblo. Ni una sola farola había en el pueblo. Por la noche un lago de estrellas cubría el cielo, y se reflejaban en las cristalinas aguas del lago. Bañarse allí en momentos así era como estar navegando entre constelaciones y sentirse toda una exploradora. O aquella noche cuando era adolescente... llorando en el desván porque había perdido el anillo de mi querida amiga Lorelei, cuando ella después apareció para consolarme y ayudarme a encontrarlo... O el día que la casualidad quiso encontrarte. Puedo verte en el humo, dándome la mano con una delicadeza y suavidad que me hicieron temblar de emoción." Susanne suspiró "Ahhh, ojalá tuviéramos una máquina del tiempo, para poder revivir todo aquello."

Albin abrazó a Susanne más suavemente, envolviéndola como mejor pudo con sus brazos "Si pudiéramos volver a revivir ciertos momentos tantas veces como quisiéramos... ¿No crees que acabarían perdiendo valor? Cada momento es único a su manera. Recuerdo aquél día en que te vi danzando en el desfile de Carnaval. Era como si una diosa quisiera regalar una exhibición a sus acólitos para que la adorasen."

Susanne espetó una leve carcajada "Exageradoooo!"

"Bueno vale, quizás exagero un poco." Albin también se rió. "Pero si hay algo que realmente aprecio en una persona son las ganas de vivir y de disfrutar de la vida, sin tapujos. Y poder ver todo aquello en ti... me enamoró locamente, Susanne." Albin se detuvo un momento y cerró los ojos "Susanne... Susanne... cada vez que lo pronuncio me produce un escalofrío. Qué nombre tan bonito para recordar toda la vida. Cuáaaantas cosas tenemos aún por delante, mi amor..."

Y dicho esto, ambos se fundieron en un abrazo, quedando expuestos a los encantos de Morfeo, haciendo que la noche viaje a través de ellos.

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