Muuuuak mi Annie!
Se casaron el Día de los Muertos. A él le encantaba esa celebración. Aceptar que sólo estamos de paso y bajo esa premisa disfrutar de la vida.
Candela y José se prometieron amor eterno un día como hoy hace ya diez años.
Candela llevaba viuda ocho. En el pueblo todos la admiraban por su compostura y por mantenerse fiel a su esposo. Lo que ellos no sabían es que el amor que se prometieron era eterno y ni la muerte los separó.
Cada año desde que enviudó Candela se queda sola en casa. En el pueblo creen que es por que a ella le trae demasiados recuerdos esa festividad pero la realidad es algo distinta.
Ella se viste con sus mejores galas, prepara cena para dos y ambienta la casa tal y como a él le gustaba. Y al dar las doce de medianoche, justo cuando todo el mundo se va a casa y las calles se vacían llaman a la puerta trasera de casa.
Que llamen a la puerta de casa el 31 de octubre es algo habitual, pues muchos niños juegan a truco o trato esa noche...pero...dos toques largos...José llamaba así...
Candela lo espera y aunque solo quedan ya sus huesos ella lo ama más que nunca. Solo una noche al año, esa noche nadie se extrañaría al ver un esqueleto...pensarían que es un buen disfraz....
Durante una noche al año ambos reviven su pasión y se reencuentran hasta que sale el Sol. Entonces él se despide susurrándole al oído:
Espérame Candela y juntos bailaremos para siempre.
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