Tuesday, October 27, 2015

Dulce caperucita

Caperucita, caperucita...qué pasó con aquella niña dulce que todos conocíamos? Dale una vuelta de tuerca a la historia amore.
Te quiero

Ya lo decían las abuelitas: no te fíes de las apariencias. Y es que hoy en día el mundo se ha vuelto completamente loco; se ha individualizado y despersonalizado hasta tal punto que para que seamos aceptados en una sociedad cargada de prejuicios e intolerancia... a menudo tenemos que aparentar, mentir, dejar de ser quienes somos ante los demás, no sea que ser demasiado naturales y transparentes nos convierta en gente rara de la que es mejor alejarse.

Aún así, existen personas que luchan por no ser contaminadas por un pensamiento así. Vivimos en un mundo en el que los lobos malvados son los que determinan las reglas del juego, bajo la amenaza del miedo de comerse a quien se oponga a ellos... y cuando de tanto en cuando aparece alguna caperucita que se opone con valor al lobo, siempre habrá algunos ciegos que, ya sea porque les viene bien que su lobo esté ahí o por pura y completa ignorancia, reprimirán esa chispa; una chispa que un día intentó que no solo los lobos gobernaran, sinó también corderos, cabras, caperucitas y abuelitas por igual, y sin depender del miedo, sinó en un ambiente de armonía y entendimiento.

Por desgracia, y a pesar de que existen muchas caperucitas, el gran problema que tenemos es que todas ellas no saben organizarse entre sí para poder defenderse mútuamente y así poder llevar con tranquilidad los pastelillos a sus respectivas abuelitas. Si en vez de mirar cada uno por uno mismo, miráramos a los demás como el auténtico camino para llegar a la meta, en el mundo habría muchos menos lobos feroces que intentarían engañarnos haciéndose pasar por nuestra abuelita.

Tú decides qué tipo de caperucita quieres ser.

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