Un besito mi amor.
PD: Vaya pedazo de blog que nos está saliendo ehhh :D
Hace mucho que planeaba una sorpresa para ella. Le encantan las sorpresas así que decidí hacer algo grande.
Aprovechando las horas en las que ella trabajaba organicé un viaje...no un viaje cualquiera, un viaje a un parque temático que ocupa toda una isla del pacífico. Todo el parque es un juego de detectives, como los cruceros en los que hay que resolver un crimen solo que mucho más grande y más complejo.
No le dije nada, ni siquiera hizo la maleta...es relativamente simple hacerle la maleta a ella, no necesita gran cosa (tejanos, camisetas y ropa interior y algo de aseo).
El día en que teníamos que embarcarnos en la aventura organicé un pequeño juego de pistas, una caza del tesoro como las que hacía cuando era pequeña. Pista a pista resolvió y al final llegó al aeropuerto, donde la esperaba.
Su cara era un poema, al verme con las dos maletas...no sabía si estaba, enfadada por no haberle dicho nada o ilusionada por lo que iba a pasar o una mezcla.
Pasamos todos los controles de seguridad y una vez dentro del aeropuerto me la miré extrañado...no vas a preguntarme donde vamos. Pregunté.
Ella me miró divertida:
-creo que si has montado todo este sarao es para que no sepa donde vamos...que sentido tiene que te lo pregunte sino me lo vas a decir. El destino no importa, siempre que vaya contigo, David.
No pude más que echarme a reir y abrazarla, una vez en la sala de espera para que no supiera donde ibamos le tendí una venda para los ojos y un mp3. Sin rechistar se equipó con todo y se dejó llevar.
Sorda y ciega la llevé de la mano, sus pasos no titubearon un segundo demostrando infinita confianza en mi. Paciente se sentó junto a mi, jamás sin soltarme la mano.
Aprovechando que no me veía la observé, tan calmada, confiada...
Anunciaron el vuelo por los altavoces y de la mano me la llevé al avión. Al entrar le quité la venda y le expliqué donde ibamos.
Los ojos le brillaron y después de hacerme prometer que la acompañaría siempre en tooooooodo se inclinó para abrazarme y me susurro:
Te quiero David.
No era la primera vez que lo decía pero una parte de mi rezaba porque aquello fuera cierto...había otra sorpresa dentro de una caja de terciopelo de la que ella tampoco sabía nada.

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