Sunday, November 15, 2015

El globo rojo

Él es para mí y pase lo que pase lo amaré con todas mis fuerzas...
Love you, Annie

"No importa quan lejos esté, siempre habrá un hilo, un camino que te lleve allá donde esté". Esas palabras, selladas por un beso, fueron las últimas que escuchó de su amada Alais antes de partir hacia las estrellas en misión especial. También le regaló una carta que no debía abrir hasta que no volvieran a verse, atado a un globo de Neolio, para que nunca se deshinche, como representación de un amor que no importará lo que pase, que siempre perdurará. Con un sonrisa tomó el globo, y se marchó.

Tenía el globo siempre flotando en su camarote, como si de una lámpara se tratara. ¡Qué difícil era resistir la tentación de abrir el sobre! Le gustaba verlo ahí en el aire, recordando lo preciosa y encantadora que era Alais y el sentimiento de libertad que le daba estar junto a ella... podía sentirse como flotando en una nube de felicidad... El tacto de su mano... la mirada de sus ojos... ¡Oh sus ojos!

Sonó el timbre del camarote. "¡Adelante!". Era Symbel Winters, embajadora del planeta Norán que se encontraba en la nave en misión diplomática. Había congeniado muy bien con Symbel, habían compartido muchas comidas juntos y charlas místicas de todo tipo. Los Norán eran una raza alienígena muy curiosa. Eran telépatas emocionales. Si bien no podían leer mentes, eran capaces de percibir con asombrosa exactitud como se sentía un ser vivo como si de su propia emoción se tratara.

"Nunca me había acercado a ver tu camarote. Un pelín desordenado ¿no?" Dijo Symbel trazando una mueca. "Me llevaba preguntando... qué era lo que te mantenía tan tenso y a la vez tan contento las 24 horas de los días terrestres.". Miró al techo, observando el globo. "Parece que mirar esa extraña lámpara flotante te hace emanar un aura de energía especial. ¿Es algún tipo de abalorio u objeto mágico?".

"Es un batiburrillo de emociones, Symbel. Aunque esa aura que seguramente percibes se llama amor y esperanza. Es un sentimiento que se desarrolla espontáneamente hacia un cierto ser cuando éste emana una sensación, una aura que se sincroniza contigo a la perfección. La simbiosis definitiva entre dos seres. Supongo que en tu mundo tenéis algo similar. Y esa sensación hace entrar al cuerpo y la mente en un estado de placer y bienestar del cual no te quieres desprender, y donde la simbología adquiere nuevos significados. Y este globo, Symbel, es uno de esos símbolos. Sí, ya sé que no parece mucho, pero cada humano da un significado único a los símbolos del amor. Y esperanza porque, a pesar de que no tenemos el don de predecir el futuro, sé que algo bueno ocurrirá."

"Comprendo" dijo Symbel con satisfacción. "En nuestro mundo tenemos algo parecido, aunque nuestras responsabilidades sociales nos hacen a veces olvidar este tipo de significados, ya que por suerte o desgracia un Norán no puede percibir las emociones de otro Norán. Aún así, también nos gusta disfrutar de esta simbología a nuestra manera". Symbel le tomó la mano, depositó en ella algo y se apartó ligeramente.

Su mano empezó a brillar, y acto seguido empezó a emitir un haz de luz que se iba abriendo como un abanico. ¡Alais! En ese haz de luz que salía de su mano se veía el rostro de su amada Alais, como si de una aparición se tratase: "¿Qué es esto, Symbel?"

"Es polvo de espejo. Es un mineral que solo puede encontrarse en nuestro planeta natal, y refleja las emociones que una persona siente. Por desgracia yo no puedo ver lo que tú ves, pero tú sí. Tómalo como un cortés regalo".

Se mostró muy agradecido hacia Symbel, le invitó a cenar y le explicó toda la historia con Alais y su futuro. De esa cena sacó una conclusión: ya sabía cuál sería el próximo regalo que le mandaría a Alais.

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