Muuuuuuak!
Eric fue siempre un estudiante brillante, desde pequeño le apasionaban las ciencias. Siempre fue uno de los mejores de su clase y eso le costó que los demás niños le repudiaran.
Con el paso de los años, Eric, siguió estudiando se centró en su carrera y consiguió ser uno de los mejores biocientíficos del mundo.
Pero para lograrlo tuvo que sacrificar su vida personal y social, Erica acabó dedicando todo su tiempo exclusivamente a su carrera. Logró ser uno de los mejores en su campo, pero se quedó absolutamente solo.
Hasta que la conoció a ella, Ariel, fue en una de las raras ocasiones que él se mostraba en público, en un simposio de biotecnologia.
Ella llegó tarde, sus brillantes ojos verdes lo traspasaron desde el otro lado del auditorio. Desde aquel momento él no pudo apartar la mirada de ella.
Al acabar el simposio Ariel se acercó mientras él recogia sus papeles. Al principio hablaron de las investigaciones en biotecnologia, despues hablaron sobre temas más personales y después sobraron las palabras.
Desde aquel instante fueron inseparables.
Al año de conocerse se casaron, fueron felices durante años.
Pero la ciencia es una amante caprichosa y exigente y el trabajo y las investigaciones absorvieron a Eric que empezó a aislarse.
Ariel no le dio importancia al principio, al fin y al cabo Eric era uno de los biocientíficos más importantes a nivel mundial...pero con el paso del tiempo todo cambio...ya no había miradas complices, sonrisas, ya no eran ellos dos contra el mundo, ni siquiera sabía en lo que Eric trabajaba, ya no hablaban...Eric se convirtió en un desconocido.
Pasaron muchos días hasta que Ariel decidió aceptar la realidad y una noche, antes de que Eric volviese, hizo las maletas y se fue dejando una nota con una sola frase: "esta en las pequeñas cosas".
Aquella noche Eric volvió a casa y sin encender la luz se estiró y durmió en el sofá. No fue al dormitorio, estaba demasiado cansado y solo faltaban unas horas para que volviese al laboratorio otra vez.
No fue hasta la noche siguiente que descubrió la nota.
Al principio no podia creerlo, él la amaba...entonces se vio a si mismo...demasiado cansado, demasiado ocupado dia tras dia. Ariel se había ido. Estaba solo otra vez.
El abandono de Ariel empujo a Eric a una vida de ostracismo total, no salia de casa, no comia, no trabajaba, apenas dormia...solo le daba vueltas a lo que había tenido y lo necio que fue al perderlo.
Ariel se convirtio en su obsesion, Eric pasaba los dias rememorando cada dia que habia pasado junto a ella y plasmandolos en pequeños globos de nieve (aquellos que tanto le gustaban a ella). Al final consiguió recrear cerca de 2000 globos de nieve que inundaron el apartamento y plasmaban los casi seis años que paso con Ariel.
Al verse rodeado de recuerdos Eric alquiló una unidad de almacenaje, metió los globos de cristal en cajas y los llevó allí.
Ariel había vuelto a casa de su madre y, a pesar de todo lo que había pasado con Eric, no había dia que no pensase en él. En sus ojos, sus caricias, su risa...
Entonces una mañana, llegó un paquete sin remitente. Dentro solo había un globo de cristal con una llave en su interior.
Extrañada Ariel le dio la vuelta al globo, en su base descubrio un numero de telefono y una frase: " todas esas pequeñas cosas".
Llamo al numero de telefono y un operador le informo que llamaba a un espacio de almacenamiento. Ariel anoto la direccion y se dirigio alli con el globo que contenia la llave.
Al llegar alli, el recepcionista le confirmo lo que Ariel sospechaba, esa llave abria uno de los almacenes. El recepcionista le indico el numero de almacen.
Cuando Ariel lo encontró, rompió el globo de cristal, sacó la llave y la metió en el tosco candado que cerraba la puerta. Sin hacer esfuerzo alguno, la llave giró e hizo saltar el candado.
Ariel no podia creerlo, casi 2000 globos de cristal narraban sus casi 6 años con Eric.
Entre lagrimas, Ariel echo a correr, a casa, su casa. Cuando llego a la puerta temblaba por el esfuerzo de la carrera y de emocion. Saco las llaves de su bolsillo y estas tintinearon, pero antes de que pudiera hacer nada, Eric abrio la puerta desde dentro.
Sus miradas se cruzaron durante unos segundos y antes que ninguno pudiera decir nada se besaron.
Cuando se separaron, Ariel miro a Eric con los ojos aun llenos de lagrimas. Eric, le dijo con voz entrecortada, eres un exagerado.
El bajo la cabeza para apoyarla en su hombro y mientras la abrazaba, como jamas habia abrazado a nadie, le susurro al oido: Te quiero Ariel.
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