Un fuerte abrazo.
Amanecía otro día, ya había perdido la cuenta de los que llevaba ahí encerrada. Al borde de una catarata su padre, su propio padre, había construido un castillo, una fortaleza, para defenderse. Se habían escondido todos ahí, pero para ella no era un refugio, era una cárcel.
Según su padre, debían defenderse de los kandrians, un grupo de revolucionarios que quería arrebatarles el trono y el poder. Pero, qué clase de líder se defiende refugiándose y escondiéndose. Mientras ellos pasaban los días en la fortaleza, su pueblo sufría múltiples ataques, y eran cada vez más los que estaban de parte de los kandrians, cada vez quedaba menos gente leal al rey. Porque el rey no hacía nada para ayudarles. El rey se escondía, el rey es un ratón, un cobarde.
Desde la ventana de su torreón Ellie veia el amanacer y se preguntaba cuanto tardarían en llegar a ellos, cuantos amaneceres le quedaban...Aquella mañana, vio algo distinto, alguien había construido un puente que llegaba hasta el castillo. Ya está, pensó, se acabó todo. Pero para sorpresa de todos, solo llegaba un anciano pidiendo audiencia al rey.
Durante la audiencia Ellie se escondió tras las cortinas y oyó al anciano implorar al rey que saliera al combate, a defender a los que aun le eran leales. El rey se negó, tenía demasiado miedo. El anciano se fue y cuando ya cruzaba el puente de vuelta, Ellie corrió tras él y le dijo que ella lucharía por su padre.
El anciano sorprendido por la valentía de la pequeña le dijo que volviera a casa, le cogió de la mano y la llevo de vuelta.Ella bajó la cabeza y se dejó llevar de vuelta a su prisión. Una vez allí, Ellie, llena de rabia porque el anciano no había aceptado su ayuda apretó los puños. Entonces se dió cuenta de algo, en la mano tenía una especie de silbato. Al soplar el silbato un trozo de pergamino cayó:
"Llama al rey de las bestias cuando la reina de la noche se alze en su reino, él te ayudará"
Ellie estuvo todo el día pensando qué era aquel silbato, y qué significaba aquella nota. Después de mucho cavilar fue a la biblioteca a investigar, y entonces lo supo. La reina de la noche era la luna, aquel día había luna llena. Por mucho que investigó no encontró nada sobre el rey de las bestias, así que sin saber qué o quien vendría en su ayuda, aquella noche hizó sonar el silbato.
Pasaron horas sin que nada ocurriera, tantas que Ellie pensó que nada ocurriria y se fue a dormir, pero entonces, justo cuando iba a apagar la luz, una ráfaga de viento hizo crujir las ventanas. Ellie fue a ver que ocurría, entonces lo vió. Un dragón, un dragón como los que aparecen en sus cuentos, un dragón enorme se posó en su torreón. Ellie salió, subió a lo más alto del torreón y cuando estaba cara a cara con el dragón, este bajó la cabeza, ofreciendo su cuello para que ella montase. Ellie no lo pensó demasiado, subió a lomos del dragón y se dispuso a recuperar su reino. Su padre quizás era un ratón cobarde, pero no ella, no iba a rendirse sin luchar.
Aquella noche voló por las distintas aldeas que formaban parte de su reino, allá donde iba la gente emmudecía, todos se rindieron al verla llegar a lomos del dragón hasta los kandrians se rindieron a sus pies.
Ellie no necesitó verter una sola gota de sangre para recuperar su reino, nadie se atrevió a desafiarla.
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