Tuesday, August 25, 2015

Detrás de la máscara

A ver que se te ocurre con esta. Te quiero, besos Annie

 La vida de Fida siempre había sido un misterio. Quizás, simplemente, no fuera humana, simplemente una respuesta divina: el azote de los egoístas y los explotadores, la purgadora de almas. Gente que afirma haberse encontrado con ella cara a cara afirmaba que poseía un ojo mágico. En las tabernas se especulaba que podía ver a través de ti tu pasado y tu futuro, y juzgarte en función de ello. A los niños siempre se les explicaba historias y fábulas sobre Fida, tan odiada como admirada, pues el mundo había cambiado desde su aparición.


Se la podía ver en contadas ocasiones sobrevolando tejados con la habilidad de un gato. Siempre tapada con su máscara, se suponía que funcionaba como sello para conservar su poder bajo control.

Un niño paseaba por las pedregosas calles de Lombaton, cuando un carruaje qué pasó a toda prisa lo golpeó con tal violencia que lo lanzó contra un muro. El carruaje siguió su curso sin detenerse. El niño se hallaba desangrándose en un lateral, mientras la gente se arremolinaba a su alrededor sin mediar palabra, pero ojos de tristeza.

No obstante y para sorpresa de todos, el niño se evaporó delante de sus ojos.

...

 Fida, con el niño entre sus brazos, portaba su característica, meticulosamente engalanada máscara. A través de los agujeroa, miraba al niño fijamente. Se sacó la máscara y empezó a enfocar su ojo izquierdo, de un color rojizo como la sangre, al pequeño cuerpo sin vida. Una aura extraña empezó a envolver a la criatura, y en un momento, el niño abrió los ojos. Fida immediatamente se volvió a poner la máscara.

"Tú... Eres Fida!? Me has... salvado! Por qué? Qué eres?"

 "No te he salvado, te has salvado a ti mismo. Soy la guardiana de las almas en este mundo, y mi misión es proteger y garantizar la perfecta armonía de la vida. Me encargo de salvaguardar y preservar las esencias de vida más valiosas, y purificar aquellas que, con el tiempo, se han ido desgastando. Podríamos decir que los seres vivos son un cultivo de esencias de vida. Cuando encuentro una esencia corrupta, la extraigo del cuerpo, la llevo a purificar y la almaceno. Y cuando un ser vivo con esencia de vida limpia va a morir, me encargo también de extraerla del cuerpo inerte y almacenarla.".

El niño permaneció en silencio, escuchando.

 " En tu caso, pude ver a través de ti una esencia limpia y poderosa, y que crecería con fuerza. Por ello decidí darte una esencia que recién he purificado como recambio de la que acaban de despedazar de ti. Haz un buen uso de ella."

Y así fue como empezó todo, como empezó la leyenda de Fida, la emmascarada cazadora de esencias.

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