¿te animas a crear una historia llena de misterio y emoción con esta imagen? Tiene muchos detalles interesantes :D
Un besito
Ya habían pasado tres años desde lo que ahora se conocía como "La conquista alada". Ellie era ahora emperatriz de todo el mundo conocido. Reinaba con mano firme y mantenía a su dragón al que se le conocía como Aegorn, una palabra de la lengua antigua que significaba justicia.
Después de la conquista alada y del alzamiento de Ellie como emperatriz se construyó una gran catedral en la que se acogia a los más desfavoridos y por la que Ellie pasaba cada día para ofrecer consuelo y ayuda. En la catedral los que venían en busca de amparo debían encender una vela y sentarse a los pies del soporte. A los que pedían ayuda también se les conocía como lágrimas de fuego, pues eran muchos los que se quemaban con la cera que goteaba de los cirios.
La catedral recordaba constantemente la conquista alada y como Ellie los había unido a todos sin derramar sangre y ahora ayudaba en su magnanimidad y benevolenvia a todo el mundo aunque en su día muchos fueron sus enemigos.
Durante el día se hacían tres lágrimas en la catedral, al amanecer, a medio día y al anochecer.
Un día, en la última de las lágrimas del día, Ellie se topó con un chico :
- qué necesitáis, pedid, pues ahora estáis a mi cuidado- Ellie le preguntó siguiendo la fórmula, ya tradicional en la catedral. Sin embargo el chico, lejos de responder a la manera tradicional, contestó:
+Yo no vengo a pedir, sinó a ofrecer.
Ellie, necesitó un momentó para ocultar su sorpresa mientras el chico seguía.
+Vengo a ofrecer el único bien que me queda, si su alteza me lo permite, me ofrezco a mi mismo como pretendiente, pues es bien sabido que su alteza necesita de un compañero.
Al oír aquello, Ellie tuvo que hacer una seña a los guardias, que estaban empezando a abalanzarse sobre el muchacho, para detenerlos.
- Debéis ser muy generoso para ofrecer lo único que teneis, pero no basta con ofrecerse, si de verdad quereis ser mi pretendiente, debeis demostrar que me conoceis y encontrar por vos mismo la llave que os guie a mi corazón.
Dicho esto, Ellie abandonó la catedral y dió por terminada la lágrima nocturna.
Una vez en sus aposentos, oyó un golpe en la ventana, al asomarse vió al chico de la lágrima nocturna. Le había salvado de los guardias porque había algo familiar en su mirada, aun no sabía que era...pero algo le decía que no era la primera vez que veía esa sonrisa pícara. El chico permanecía quieto, observándola, sonriéndole.
+Hola alteza- dijo finalmente.
-Qué haceis aquí? Es que vuestra vida no es regalo suficiente? Los guardias podían haberos matado.
Con un ágil salto el joven escaló al balcón y entro en la habitación.
+ Y sin embargo vos me protegisteis- dijo esgrimiendo una sonrisa socarrona- alteza o debo llamarte, Lya?
Ellie se quedó muda, hacía años que nadie la llamaba así. Antes de la conquista alada, mucho antes de quedar aislada en aquel castillo, en los buenos tiempos en que su família reinaba ella había sido una niña feliz de rizos dorados y ojos azules. Siempre sonreía y sus amigos empezaron a llamarla Lya, alegría en la lengua antigua.
Sorprendida miró al joven de ojos verdes y cabello azabache.
- Como conoces ese nombre?
De nuevo el joven le sonrió. Agitó sus cabellos y dijo:
+ Lya, no te acuerdas de mí?
Mientras decía eso el joven sacó un colgante, una media luna de madera tallada. En el reverso estaba escrito: Lya.
Ellie no daba a crédito a lo que veía, de verdad aquel joven era...no podía ser, le habían dicho que había muerto, le había llorado hasta quedar sin lágrimas...Sus pensamientos volaban descontrolados, el colgante. Rebuscó en su cómoda y de ella sacó un pequeño paquete de terciopelo rojo dentro del paquete había un colgante, una media luna de madera tallada.
En los buenos tiempos Ellie había conocido un joven al que poco tiempo después expulsaron del reino por ladrón. Él y Ellie se habían amado en secreto y antes de su expulsión juraron volverse a encontrar y para ello tallaron dos colgantes, dos medias lunas que encajaban la una con la otra con sus nombres tallados en el reverso.
- Ry? Pero, me dijeron que tu...
Casi sin aliento Ellie encajó las dos medias lunas.
+ He estado en muchos sitios, pero juré que te encontraría.
Los dos se miraron y en silencio se abrazaron hasta el alba.

No comments:
Post a Comment