Monday, September 12, 2016

Todo lo quiso

Tenerlo todo siempre lleva un precio...se te ocurre algo con esta imagen? Un banco vacio con un pedazo de luna...quien lo puso ahi para que por que?
Besos

Dicen que todas las personas tienen un lugar secreto, un santuario al que acuden cuando necesitan tener un momento para encontrarse con ellos mismos. Y así era el caso de Lurán, un joven quinceañero cosmopolita que vivía en una gran ciudad. Dos o tres veces por semana, para alejarse de la estresante vida metropolitana, Lurán agarraba su bicicleta y acudía a una pequeña esplanada que había en las afueras.

La verdad es que el lugar invitaba a relajarse y disfrutar de un dulce momento personal; la contaminación lumínica de la ciudad no llegaba y podían observarse las estrellas pasar, era un sitio completamente silencioso con la única compañía de los susurros del viento, un espacio abierto donde la mente se expande con facilidad aclarando sus pensamientos, se respiraba frescor y en medio de la nada había un curioso banco donde sentarse o estirarse. La verdad, resultaba raro que no hubiera nadie más. En fin, ellos se lo pierden.

Ese día y nuevamente, Lurán después del colegio cogió su bicicleta, llegó al lugar y se estiró en el banco. Dirigió la mirada perdida al cielo, observando como lentamente iba cayendo la noche, y el sol iba dando lugar a la luna y las estrellas. Era tan inspirador...

En esas que desde el horizonte se acercaba su amiga Tea. Lurán se incorporó, saludó a Tea invitándola a sentarse con él al banco. "Qué sorpresa Tea, no esperaba ver a nadie por aqui".

Tea sonrío de manera picajosa "Sabes, no eres el único al que le gusta venir a disfrutar de un buen ambiente de tranquilidad y relax", Tea dejó ir un suspiro y prosiguió. "El mundo se ha vuelto una maraña demasiado compleja en general. Vivimos una vida demasiado acelerada en la que prácticamente no tenemos tiempo ni para pensar, ni siquiera para entendernos a nosotros mismos. Vamos como zombis desplazándonos arriba y abajo en una vida que prácticamente se nos ha dado pautada y en la que se nos exige seguir un raíl. Estudia. Trabaja. Ten hijos. Sé una persona productiva de la sociedad. ¿Por qué no podemos ser dueños de nuestro propio destino y que, aunque sea mujer, si quiero jugar al fútbol debo tener la oportunidad de hacer tal? Y lo peor de todo es que la sociedad apoya este mantra y aplasta al que no sigue la senda marcada. Es que es pedir tanto? Estoy pidiendo la luna?"

Lurán se quedó atónito. Francamente no se esperaba que aquella chica tímida que se sentaba en un discreto borde de la clase pudiera tener tak capacidad de entendimiento y reflexión. "Caramba Tea, no sé qué te habrás tomado, pero definitivamente voy a tener que empezar a seguir tu dieta" y Lurán se echó a reír.

Desde aquella tarde Lurán pudo sentir que había conseguido algo increíble: alguien con quien poder compartir las inquietudes del día a día y una buena amiga,

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