Friday, July 15, 2016

Saxofoninsta

De noche en un lago en mitad de la naturaleza un personaje un tanto peculiar...que estara pasando?
Te quiero

Dicen que la música son las palabras del alma, usada para expresar y compartir emociones con el resto de seres vivos, independientemente de la especie o de la lengua que hablen. Un idioma para comunicarse y entrar en contacto con todos a cualquier nivel.

Tal manera de pensar y de vivir era la de la protagonista de nuestra historia, Yteya, que en la lengua de los antiguos dioses significa "Emisora del silencio". Y es que la pobre Yteya nació muda en el seno de una familia adinerada, sin capacidad de poder comunicarse con las demás personas. No fue una infancia sencilla, e Yteya tuvo que superar muchos obstáculos sin derrumbarse moralmente: la decepción que ella suponía para su padre por su disfuncionalidad y la dificultad de poder hacer amigos en el colegio por su dificultad de hacerse entender a los demás eran los principales retos a los que se enfrentaba diariamente.

No obstante ella encontraba refugio en sus momentos de soledad en dos lugares: primero, en su madre, la persona que mejor la entendía y que más la quería y cuidaba; y segundo en el Valle de los Cisnes, lugar al que acudía prácticamente a diario después de las clases para encontrar un momento de paz con el mundo.

El Valle de los Cisnes es un lugar sagrada en la mitología regional. Es un paraje natural de difícil acceso, teniendo que escalar algunos metros de pared para llegar al centro del valle donde se ubica un hermoso lago donde hacen vida un grupo de cisnes. Nadie sabe como llegaron allí esos cisnes. Según los cuentos populares, Arnea, diosa alada de las aves, trajo sus sirvientes, los cisnes, en uno de sus descensos al mundo terrenal, rebelándose así ante el mandato de su madre, la diosa Pruninda, que le prohibía salir de territorio divino. Y cuando Pruninda descubrió el acto de rebeldía de Arnea, la transformó en agua, creando así el lago del valle y dejando a sus sirvientes como eternos guardianes del lugar. Así pues, los montañeros de lugar construyeron entramados de escaleras y cuerdas para facilitar al resto de la población el acceso a este lugar de culto.

Normalmente los cisnes no eran muy amigables con los extraños. Pero Yteya sentía que tenía una conexión especial con ellos. A pesar de que no podía emitir ni un solo sonido que no fuera su respiración, sentía que podía comunicarse con los cisnes de alguna manera especial, que se arremolinaban a su alrededor y la observaban con fascinación.

Cuando Yteya cumplió 8 años, su madre le regaló un saxofón. Y fue en ese entonces cuando su vida cambió por completo. Ese saxofón pasaría a ser una mismísima extensión de su cuerpo. Descubrió un places y talento innatos por la música, ya que a través de las melodías que componía consiguió poder expresar así de manera sencilla y cercana sus emociones y pensamientos. Su vida mejoró de sobremanera, y alcanzó en su vida una plenitud envidiada por muchos. Llegó a convertirse en una de las mejores saxofonistas de la historia, con reconocida fama, una fama que aún hoy día perdura. 

Cuentan las leyendas que antes de cada concierto, Ytera acudía en solitario al Valle de los Cisnes sola, tocando todas las piezas para su mejor público para los cisnes y animales del lugar como eterno agradecimiento, quienes, con alegría, danzaban al son de sus notas musicales.

Tras la muerte de Yteya dejando atrás una vida de sonrisas, melodías y sentimientos, los artistas y escultores del lugar decidieron fabricar una fuente con Yteya y saxofón esculpidos como ofrenda a la diosa Arnea. Los cisnes, que normalmente eran reacios a los extraños, dejaron paso a los trabajadores que instalaron en el centro del lago la fuente de Yteya. Muchas de las personas que se acercan aseguran que han visto a la fuente tocar canciones para los cisnes, que se reunían alrededor de la fuente para gozar un momento más de la saxofonista. No sabemos bien bien si será verdad, pero sí sabemos lo que Yteya nos ha enseñado sobre las maneras de expresar nuestros sentimientos.

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