Hace miles de años en un pueblo perdido en las montañas de japón, había un templo con un orbe capaz de conceder cualquier deseo. Aun así, no muchos se acercaban a ese templo pues el orbe juzgaba antes de conceder cualquier deseo, y si era un deseo egoista, el orbe castigaba duramente a quien lo formulaba.
Un dia, un campesino encontro este templo. Bajo el orbe pudo leer la siguiente inscripción: "desea aquello que realmente necesites". A pesar de ser un campesion y no llevar una vida demasiado hostentosa, el campesino era feliz. Tenia una mujer que lo amaba, un techo donde dormir y refugiarse y un trabajo que le permitía comer. Incluso alguna vez había ido a la ciudad lo que en muchos casos era un lujo, así que no pidió nada y volvió a su casa.
Esa misma noche se encontró con su hermano Lin, que a diferencia de él vivía en la ciudad con un trabajo que le permitía darse todos los lujos que quería. Aun así, era muy codicioso y al enterarse de que el orbe concedía cualquier deseo decidió ir al templo al día siguiente.
Por la mañana Lin fue al templo y deseó tener a la mujer más bonita del mundo, a pesar de estar casado con una mujer que le amaba y que le había dado dos hijos. Segundos después el orbe se abrió y de él salió la mujer más bella que jamás había visto la luz del Sol. Tenía una piel blanca como la porcelana, cabellos largos y negros y unos ojos azules como el oceano. Lin sonrió y se la llevó del brazo a su casa.
Nada más entrar por la puerta su mujer le abandono, impresionada por la belleza de aquella mujer supo que ella jamás estaría a la altura y, entre lágrimas, abandonó al hombre que amaba llevándose a sus hijos.
Una semana más tarde, Lin, estaba ya cansado de su nueva mujer, era bellisima pero no le amaba por muchas cosas que le comprase ella siempre le menospreciaba y le ridiculizaba en público. Cansado de todo lo arregló de la única manera que se le ocurrió: matándola. Y así, a la noche siguiente, Lin asfixió a su bella esposa con una almohada. El pueblo al descubrirlo lo juzgó y lo condenó a muerte. Lin estaba solo y condenado.
Su hermano el campesino, al enterarse fue al templo y pidió al orbe que salvase a su hermano. Entonces del orbe surgió una voz que le dijo que cada deseo tenía un precio y que si quería salvar a su hermano debía olvidarse de este lugar y no volver jamás. El campesino aceptó y volvió a su hogar, donde se encontró a su hermano que le explicó cómo había huido milagrosamente y cómo ahora debería vivir como un proscrito para conservar su vida. Cuando el campesino le contó lo que realmente había sucedido, Lin estalló en llantó y agradecido le legó todos sus bienes y riquezas a su hermano, que había gastado su único deseo en salvar su vida, aunque no lo mereciera.
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