Tuesday, July 21, 2015

El templo mágico

Hola mi amor, te dejo aquí esta imagen. ¿Puedes crear una minihistoria con ella? Un abrazo, Rydra
Hace miles de años en un pueblo perdido en las montañas de japón, había un templo con un orbe capaz de conceder cualquier deseo. Aun así, no muchos se acercaban a ese templo pues el orbe juzgaba antes de conceder cualquier deseo, y si era un deseo egoista, el orbe castigaba duramente a quien lo formulaba. 
Un dia, un campesino encontro este templo. Bajo el orbe pudo leer la siguiente inscripción: "desea aquello que realmente necesites". A pesar de ser un campesion y no llevar una vida demasiado hostentosa, el campesino era feliz. Tenia una mujer que lo amaba, un techo donde dormir y refugiarse y un trabajo que le permitía comer. Incluso alguna vez había ido a la ciudad lo que en muchos casos era un lujo, así que no pidió nada y volvió a su casa.
Esa misma noche se encontró con su hermano Lin, que a diferencia de él vivía en la ciudad con un trabajo que le permitía darse todos los lujos que quería. Aun así, era muy codicioso y al enterarse de que el orbe concedía cualquier deseo decidió ir al templo al día siguiente. 
Por la mañana Lin fue al templo y deseó tener a la mujer más bonita del mundo, a pesar de estar casado con una mujer que le amaba y que le había dado dos hijos. Segundos después el orbe se abrió y de él salió la mujer más bella que jamás había visto la luz del Sol. Tenía una piel blanca como la porcelana, cabellos largos y negros y unos ojos azules como el oceano. Lin sonrió y se la llevó del brazo a su casa.
Nada más entrar por la puerta su mujer le abandono, impresionada por la belleza de aquella mujer supo que ella jamás estaría a la altura y, entre lágrimas, abandonó al hombre que amaba llevándose a sus hijos. 
Una semana más tarde, Lin, estaba ya cansado de su nueva mujer, era bellisima pero no le amaba por muchas cosas que le comprase ella siempre le menospreciaba y le ridiculizaba en público. Cansado de todo lo arregló de la única manera que se le ocurrió: matándola. Y así, a la noche siguiente, Lin asfixió a su bella esposa con una almohada. El pueblo al descubrirlo lo juzgó y lo condenó a muerte. Lin estaba solo y condenado.
Su hermano el campesino, al enterarse fue al templo y pidió al orbe que salvase a su hermano. Entonces del orbe surgió una voz que le dijo que cada deseo tenía un precio y que si quería salvar a su hermano debía olvidarse de este lugar y no volver jamás. El campesino aceptó y volvió a su hogar, donde se encontró a su hermano que le explicó cómo había huido milagrosamente y cómo ahora debería vivir como un proscrito para conservar su vida. Cuando el campesino le contó lo que realmente había sucedido, Lin estalló en llantó y agradecido le legó todos sus bienes y riquezas a su hermano, que había gastado su único deseo en salvar su vida, aunque no lo mereciera. 

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